“Tu consejo será lo que tu corazón posea”

“Tu consejo será lo que tu corazón posea”

Lucas: 6, 39-42

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos. El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón”. 

____________________

Es muy común el que tengamos en varias ocasiones la iniciativa de ayudar a los demás, y no dudo que sea de la mayor y más sana intención, lo cual es muy bueno, habla de un ser que sabe donarse y se preocupa por los demás.

Pero sin embargo nos encontramos con la realidad de que cada persona comparte incondicionalmente aquello que ha sido se depositado en su corazón, de tal manera que la formación que haya tenido en su vida, tanto experiencias positivas como negativas, será lo que proponga como soluciones.

Nos imponemos a vivir una vida única en el entorno familiar, a tal grado de percibir como ordinarias y naturales las formas y tratos con los que nos desarrollamos, como ese fuera el estándar que habrá que imponer a los demás, a tal grado de no percibir nuestras propias limitaciones o errores con los que hemos crecido porque está velado a nuestro ser, y por ende somos inconscientes de ello, cosa que otros sí lo ven, excepto nosotros.

Aquí es cuando exigimos a los demás que hagan un bien o corrijan su vida, como lo dice el evangelio, sin ver nuestras limitaciones y errores, a su vez no permitimos que nos corrijan porque creemos que así estamos bien, cuando la verdadera salud y el verdadero exigir al otro, vienen de la aceptación primeramente de las propias limitaciones.   

Es una bendición cuando tenemos la oportunidad de interiorizar, y buscar llegar a un crecimiento y a una madurez óptima, antes de exigirlo a los demás, porque si no es así, tu ayuda irá impregnada de tus propias soluciones erróneas que  los hará caer en tus mismos errores.  Tu corazón por más bien intencionado que esté, compartirá lo que tenga sano, pero también lo que tenga dañado.  

Por ello es muy importante revisar en salud qué tanta salud tenemos, y qué tan real es la ayuda que proveemos, porque si andamos mal, ayudaría mucho más el no intentar ayudar.

“Si no entendemos….”

“Si no entendemos….”

Marcos: 4, 1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago, y se reunió una muchedumbre tan grande, que Jesús tuvo que subir en una barca; ahí se sentó, mientras la gente estaba en tierra, junto a la orilla. Les estuvo enseñando muchas cosas con parábolas y les decía: “Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron. Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar. Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”. Y añadió Jesús: “El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Cuando se quedaron solos, sus acompañantes y los Doce le preguntaron qué quería decir la parábola. Entonces Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se conviertan y sean perdonados”.

Y les dijo a continuación: “Si no entienden esta parábola, ¿cómo van a comprender todas las demás? ‘El sembrador’ siembra la palabra.

`Los granos de la vereda’ son aquellos en quienes se siembra la palabra, pero cuando la acaban de escuchar, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.

`Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos.

`Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril.

Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.

________________________________

Cuando se presenta ésta lectura del sembrador no suelo hacer ningún comentario o exégesis por la sencilla razón de que la explicación exacta de la misma está presente. Solamente invito a que en cada uno de los lugares en que cae la semilla tratemos de actualizarlos con hechos y lugares actuales que nos son más familiares para obtener una mejor comprensión a nuestros tiempos actuales.

“Ubica tus temores”

“Ubica tus temores”

Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo que digáis de noche, se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano, se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar en el fuego. A ése tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones».

___________________________

Habrá quien se pase la vida comparando y comparándose con medio mundo, remarcando las tan odiosas diferencias, sobre todo cuando se utilizan de manera despectiva, más sin embargo no deja de ser una distracción estratégica para desviar mentes y corazones a modelos no veraces ni institucionales.

Resulta que en la actual inversión de valores el verdadero temor de Dios, un don que no tiene nada que ver con el tenerle miedo al Creador, sino con el pendiente para no herir a un amor que plenamente se nos da y nos ama con tanta dedicación y franqueza que no deseamos romper la más mínima relación porque no se lo merece.

Por el contrario, parece que vivir en el pecado y el mal, es ahora el pan nuestro de cada día, cuando menos la cultura de la muerte así lo proclama, teniendo consecuentemente un pavor a todo lo que mencione el compromiso con Dios y con la Iglesia. 

Para nada cuesta hoy en día arriesgar la vida en deportes y lugares extremos que atentan contra la salud física y espiritual, pero sí da miedo el estar casado, el tener hijos, el cumplir las responsabilidades incluso laborales y estar cerca de Dios. Ser cool es ser malo y vivir odiando así como criticando a cuanto se nos cruce en el camino.

Todo eso viene del maligno y hasta en las caricaturas a los niños se le presenta como el mejor amigo, es decir, desde temprana edad corromper sus propios corazones para de ahí en adelante odiar a Dios, toda su creación y por ende odiarse a sí mismos.

Al maligno es en realidad a quien debemos temer sin miedo, enfrentarlo con valentía y la fortaleza que Dios ya nos ha otorgado por la gracia bautismal para que no nos domine, porque su interacción no puede con aquel que nos ha creado en su amor. 

Es por ello necesario ubiques tus temores, no te equivoques y los confundas con tus miedos, que son los que nos hacen no actuar, por el contrario el temor nos hace prever y estar preparados para que al que realmente nos mata lo hagamos a un lado y no caigamos en el juego de su muerte que pretenda matarte en vida.

“Ansiedad con beneficios”

“Ansiedad con beneficios”

Juan 16, 20-23a.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».

————————————-

Es un hecho que siempre encontramos en nuestra vida nuevos retos y desafíos fuera de nuestro esquema personal a veces ya estático y rutinario, que de suyo nos quitan la paz, porque implica un esfuerzo extra no previsto y, a veces hasta nos dan miedo como lo es el caso de un embarazo, un viaje a un lugar desconocido, un cambio de trabajo en una localidad ajena a la nuestra, una crisis económica, etc…

Por supuesto que los nuevos retos nos dan ansiedad por la incertidumbre que presentan, más sin embargo, Dios tiene todo bajo su providencia y conoce a dónde nos quiere llevar, porque precisamente, nos rompe el esquema constantemente como una palpable muestra de su amor, al motivarnos constantemente a crecer a la estatura a la que nos ha llamado, por que no quiere conformistas empantanados en su propio confort.

Sí es muy duro cambiar de rumbo cuando se ha logrado la estabilidad, y claro que causa ansiedad, más sin embargo no debemos atrancarnos en el dolor y hacerlo fuerte porque suele dejar huellas muy marcadas que estigmatizan el resto de la vida, hay que saber reconocer que ese momento de dolor es transitorio, es una etapa que nos prepara a la siguiente, porque la crisis es un signo muy positivo de cambio, de romper esquemas e incluso paradigmas para ver y vivir el mismo mundo pero de manera renovada y totalmente novedosa.

Sí, la ansiedad trae sus propios frutos, pero hay que saber dirigirlos al fin deseado, porque solos podemos perdernos en el mundo del dolor, claro que habrá tristeza, pero esa misma se convertirá en gozo cuando sabemos el camino a seguir gracias a la guía de Dios en nuestras vidas, ya que así nuestra alegría será plena y entonces entenderemos que el dolor es parte de la vida y no preguntaremos nunca jamás más nada al respecto, trae sus beneficios.

“Sucedió para que se cumpliera…”

“Sucedió para que se cumpliera…” 

Mateo 1, 18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: “Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros»”.

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

———————————————-

Al estar ya próximos al nacimiento del redentor, hacemos una pausa para recordar esos momentos gozosos en los que la dicha embargó no solamente a María, sino inclusive a Gabriel el ángel, que fue el depositario de la confianza del Padre para dar el anuncio a María Santísima, la cual en un momento extraordinario, cuestiona certeramente cual será su misión y su papel.

Sin embargo María, conocedora del proyecto de Dios sobre el pueblo de Israel y del mundo entero, participa libre y voluntariamente, no solamente cumpliendo un requisito esquemático milenario, sino que todo se da en la misma gracia de Dios tal como lo esperaba, respondiendo a su participación personal generosamente.

De esta misión y ese cumplimiento es testigo José, quien a su vez colabora en el plan de Dios, situación nada cómoda ya que se presenta todo en medio del proyecto de su boda con María, no significa que Dios destruyera los planes de José, sino que lo invitó a un proyecto mayor, el cual de manera lenta va asimilando, a tal grado que de igual manera corresponde al proyecto de Dios, sucediendo todo para que a su vez se cumpliera lo que los profetas habían anunciado.

Este tiempo de preparación del adviento, es justo que levantemos la mirada, veamos a lo lejos, interpretemos los signos de Dios que dispone en tu camino, y entremos en su proyecto que es mejor que el nuestro, pero hay que descubrirlo y discernirlo, como María, como José, en oración para ver claro el plan de Dios sobre nosotros.

“La inconsistencia de la vida”

“La inconsistencia de la vida”

Lucas: 17, 26-37

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: “Lo que sucedió en el tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.
Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.

Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada”.

Entonces, los discípulos le dijeron: “¿Dónde sucederá eso, Señor?” Y Él les respondió: “Donde hay un cadáver, se juntan los buitres”.

____________________________________

Todo cuanto conocemos, nos entra por la percepción del mundo que acontece ante nuestros sentidos y sobre todo, en la manera como somos adiestrados para interpretarlos. De tal manera que un mismo acontecimiento tendrá diferentes ópticas y opiniones diversas según el aspecto que yo deseo proyectar.

En este vasto mundo de ideas y opiniones es muy común que nos perdamos y vayamos identificándonos en el camino con unas, para luego migrar a otras, hasta al final no saber en cual quedar.

Eso hace que nuestra vida pierda valor, pierda sentido y navegue en el mundo de la inconsistencia, sin una meta que ilumine nuestro caminar como una motivación fuerte a seguir, por eso tan sólo se cae en el fastidio de la vida, donde comemos y bebemos, buscamos relaciones y las dejamos, es decir, nada sacia, nada llena, nada te plenifica.

De eso no es responsable Dios, porque el don de la vida ya nos fue otorgado como lo más valioso que poseemos, de tal manera que ahora depende de nosotros el hacerlo efectivo y que de frutos tan plenos, que muchos a nuestro al rededor se gocen con ellos.

Eso llega hasta el final, porque si llegamos a ser del montón que nomás viven porque no les queda de otra, comiendo y bebiendo como si fuera lo único e importante, entonces seremos abandonados, pero si hacemos brillar nuestra vida, a la distancia será visible y el mismo Dios la rescatará como un tesoro bien cultivado en ti, algo digno de formar parte de su Reino.

“Simple decisión personal”

“Simple decisión personal”

Lucas: 8, 4-15

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola: “Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno”. Dicho esto, exclamó: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”

Entonces le preguntaron los discípulos: “¿Qué significa esta parábola?” Y él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

La parábola significa esto: la semilla es la Palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia”.

__________________________

Es una bendición de Dios muy evidente cuando la explicación de una parábola lleva de suyo su propia explicación, aquí no me atrevo a distorsionar la intención que es muy clara acerca del aprovechamiento de la palabra de Dios.

Simplemente remarco, que al final de cuentas la oportunidad de recibir el mensaje de salvación es similar e indiscriminadamente igual para todos, de tal manera que la eficacia de los efectos que con lleva la gracia de Dios, totalmente depende de qué tanto permitimos dejar que la palabra haga efecto en nuestra alma y en nuestra manera de vivir la vida.

Al final de cuentas tenemos la libertad de elegir sin necedad de juzgar a nadie, porque el mismo Dios respeta la decisión que tomes, aunque ésta no vaya acorde a su santa voluntad, por lo que no pasa a llegar a ser de manera muy importante, una simple decisión personal.

“Tu consejo será lo que tu corazón posea”

“Tu consejo será lo que tu corazón posea”

Lucas: 6, 39-42

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

____________________

Es muy común el que tengamos en varias ocasiones la iniciativa de ayudar a los demás, y no dudo que sea de la mayor y más sana intención, lo cual es muy bueno, habla de un ser que sabe donarse y se preocupa por los demás.

Pero sin embargo nos encontramos con la realidad de que cada persona comparte incondicionalmente aquello que ha sido se depositado en su corazón, de tal manera que la formación que haya tenido en su vida, tanto experiencias positivas como negativas, será lo que proponga como soluciones.

Nos imponemos a vivir una vida única en el entorno familiar, a tal grado de percibir como ordinarias y naturales las formas y tratos con los que nos desarrollamos, como ese fuera el estándar que habrá que imponer a los demás, a tal grado de no percibir nuestras propias limitaciones o errores con los que hemos crecido porque está velado a nuestro ser, y por ende somos inconscientes de ello, cosa que otros sí lo ven, excepto nosotros.

Aquí es cuando exigimos a los demás que hagan un bien o corrijan su vida, como lo dice el evangelio, sin ver nuestras limitaciones y errores, a su vez no permitimos que nos corrijan porque creemos que así estamos bien, cuando la verdadera salud y el verdadero exigir al otro, vienen de la aceptación primeramente de las propias limitaciones.

Es una bendición cuando tenemos la oportunidad de interiorizar, y buscar llegar a un crecimiento y a una madurez óptima, antes de exigirlo a los demás, porque si no es así, tu ayuda irá impregnada de tus propias soluciones erróneas que  los hará caer en tus mismos errores.  Tu corazón por más bien intencionado que esté, compartirá lo que tenga sano, pero también lo que tenga dañado.

Por ello es muy importante revisar en salud qué tanta salud tenemos, y qué tan real es la ayuda que proveemos, porque si andamos mal, ayudaría mucho más el no intentar ayudar.

“Sabiduría actualizada”

“Sabiduría actualizada”
Mateo: 13, 47-53
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. ¿Han entendido todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”. Y cuando acabó de decir estas parábolas, Jesús se marchó de allí.

_______________________
Hoy en nuestros días encontramos personas que no desean saber nada acerca del pasado y tan sólo exaltan lo nuevo como lo mejor, aunque existen otras que viven atadas a la época de su juventud pasada rechazando tajantemente toda novedad. Ninguna de las dos posturas se recomienda ni se afirma como la mejor, porque al final de cuentas son simples y puras percepciones personales. 
Lo que importa, es saber vivir el momento de la mejor manera, independientemente de que las circunstancias sean muy positivas o muy adversas, porque se habrá tomado lo mejor del momento.
Es por ello que el mismo evangelio resalta y propone la misma sabiduría de Dios, que sabe intercalar y conjugar lo mejor del pasado aprendido o conocido, con la novedad del presente siempre actual, sin la necesidad de imponer modelos de comportamiento ya caducados, ni lo nuevo ineficiente.
Dios no es un Dios cerrado e imperativo, siempre es nuevo sin perder la autenticidad de su eterna verdad, por lo que nos invita a siempre de igual manera no olvidar lo aprendido y aprender lo nuevo. Esa es una sabiduría antigua y viva siempre actual.

“Regalo del cielo”

“Regalo del cielo”

Juan: 10, 31-42

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”
Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos.
Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.

___________________________

Cada persona auto alaba sus dones y en realidad es una desgracia cuando en medio de su inmadurez y falta de conciencia se siente inferior ante los dones trabajados en las personas que a conciencia los cuidan como tal, esas personas negativas aquí es donde sacan sus frustraciones y miedos con los pretextos para atemorizar y rebajar al otro a una condición inferior a la de su atacante para poder sobresalir.

Sin embargo la actitud de Jesús Jamás ha sido la de humillar a cuanta persona pase por su vida con su superioridad, el ejemplo más claro de anonadación los tenemos en Él, quien siendo Dios se encarnó como un acto de suprema humildad, obediencia y generosidad, absolutamente todo basado en el amor que tiene y que nos da.

Es imposible que el bien que proclama y profesa no se le note, a su vez es imposible que se sientan ofendidos aquellos que no desean aceptarlo ni crecer ya que permanecen estancados en sus pecados y en sus falsas zonas de confort porque impuestos están a ellas.

Es un regalo de Dios poder participar de esos dones que Jesús con su encarnación ha elevado a la dignidad divina de hijos de Dios, pero si tenemos miedo, como los animalitos  reaccionamos cuando se sienten atacados y se defienden ladrando o emitiendo vociferaciones para atemorizar y retirar a sus supuestos atacantes. Eso pasa cuando no conocen, pero conociendo son todo docilidad.

Al igual nosotros, debemos de no dejar la oportunidad de recibir y desarrollar esos regalos del cielo que son para nosotros y que de nadie mas dependen sino de Dios para ti.