“¿Por dónde entras?”

“¿Por dónde entras?”

Juan 10, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: –«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: –«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

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Resulta muy curioso ver cómo hoy en nuestros días las relaciones interpersonales han cambiado radicalmente, aquello que se daba tan natural y espontáneo, ahora se ha convertido en todo un arte que realmente hay que saber conocerlo porque si no, podemos perdernos en el intento.

Ya no es tan fácil acercarte y pedir una información cualquiera a alguien, porque lo toman como un ataque a su persona y una intromisión a su espacio y privacidad personal, dónde tan sólo permites su acercamiento si previamente alguien ya conocido los introduce en la relación.

Esto viene a formar con el uso ordinario un patrón, en el que para todo, necesitamos un médium para cualquier transacción y, en los casos más extremos las relaciones se tornan frías y utilitaristas, donde si te puedo usar, me importas, pero si no, ni en el mundo te hago. 

Hasta en los servicios andamos pidiendo hacer cualquier trámite por “la vía corta” es decir, con influencias y tratando de evitar la mayor fatiga posible, pero todo fácil y rápido. A veces hasta haciendo trampa y brincándose olímpicamente a los que llevan el proceso paso a paso con su esfuerzo dedicado.

Hasta para sencillamente hacer un bautizo, quieren evitar todo lo que implica su propio crecimiento en el aspecto y que uno les haga el favor. Ya no hay compromiso ni esfuerzo, todo lo queremos hacer brincando trancas, y hay que ver que tipo de personas somos, porque esos tramite fáciles, hablan de quienes somos. 

Somos de los que nos brincamos por otra parte, como el ladrón, o somos de los que con toda la dignidad y el respeto del mundo entra por la puerta naturalmente. Por ello la pregunta: ¿Por dónde entras?.

“La puerta está abierta”

“La puerta está abierta”

Juan: 10, 1-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado.
Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

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Una de las principales características que nos brinda Dios es la auténtica libertad, donde a nadie exige que dé lo que no puede, sino que todo sea un ambiente de franca responsabilidad y donación, en donde a nadie se le amenace para permanecer o se le pida de manera obligada estar o donar lo que posee y adquiere. Eso se llama manipulación.

Por el contrario, Dios ha dispuesto todas las cosas por medio de su Amado Hijo Jesucristo a quien ha presentado además de la imagen del camino, como la puerta, aquella que siempre está abierta y en la que libremente podemos entrar, o si fuera nuestra decisión poder salir sin la mayor dificultad.

Además es tan clara la manera de seguir a Jesús, que quien manipula su pensamiento o lo utiliza para beneficio propio se le considera un ladrón que se brinca por donde no debe cuando la puerta está abierta y dispuesta de par en par, eso ya habla de las malas intenciones de quien así lo hace.

Por ello no hay que andar buscando el amar a Dios de múltiples y raras maneras, lo más sencillo es lo más noble y el amor no tiene complicaciones y cuando se trata del amor de Dios es claro y directo, pero cuando no se tiene y se confunde lo complicamos y a su vez complicamos el de los demás.

Basta con toda confianza entrar por la puerta, porque lo que se hace con mentiras o a escondidas, no es digno ni bueno.

"…Señor, no sabemos a dónde vas…"

“…Señor, no sabemos a dónde vas…”

Juan: 14, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque ahora voy a prepararles un lugar. Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”.

Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”.

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Mirar al horizonte revela la vastedad de caminos y opciones de vida por las que podemos enrutarnos, e inclusive podemos perdernos si es que hacemos caso a la sobreinformación con la que nos saturan en cada uno de ellos, con datos superfluos e innecesarios, contenidos de relleno con los que podemos no vislumbrar la finalidad de los mismos y quedar volando en el mundo de la fantasía de lo que esperamos y no se ve llegar. Al fin de cuentas eso es la mercadotecnia cuando decides algo para tu vida, te venden sueños e ilusiones pintados de realidad.

Sin embargo, mirando no tan lejos al mismo horizonte, pero eficazmente ubicados en el momento histórico de tu vida, plantados y creciendo en la realidad, tomados de la mano de Dios, será imposible que no dejemos de tener la capacidad de discernir para encontrar la verdad en el caminar de nuestra vida ante cada una de las situaciones que se van presentando como opciones de vida.

A esas opciones llamémoslas, inversiones, trabajo, amistades, proyectos, ofertas, compromisos, pareja etc…; cada una de ellas tendrá una consecuencia real y concreta, ajena al ideal inflado con el que se pueda presentar. Pero si ante cada una de ellas estaremos siempre preguntando: “Señor, no sabemos a dónde vas”, o por dónde nos llevarás; por más fe que tengamos, será señal inequívoca de lo perdido que andamos y seguimos en el camino.

Jesús se presenta y lo dice claramente: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”. Nada que ver idealmente sólo con la otra vida celestial, sino siempre concreta y real ya desde esta vida, la salvación empieza desde aquí, la verdad se vive y experimenta aquí, la vida se te da desde aquí, por eso eres consciente de ello, haz que llegue hasta allá, salvándote y guiándote con su verdad desde aquí, por eso, Jesús es la opción de vida, tanto aquí y no se diga eternamente allá con Él.

Con Él, siempre sabrás a donde vas.

"…Yo soy la puerta…"

“…Yo soy la puerta…”

Jn 10,1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».

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Las lecturas de este día nos presentan muy directamente la imagen del Buen Pastor, creo que nos es muy familiar, más sin embargo añade otro ejemplo aún más claro para dar a conocer que no viene a engañarnos, tampoco a imponerse, sino que se presenta además como aquel que es la puerta, completando con la imagen de la guía del pastoreo cercano.

Y se presenta de esa manera porque además nos invita a saber elegir la puerta correcta, por lo general si no tenemos una buena guía, o un buen consejero, aquel en quien confiemos, nos llevara por su senda cayendo y cometiendo los mismos errores que su guía o supuesto pastor.

Cuántas veces no cometemos el error de confiar totalmente en ciertas personas, relativamente cercanas, que inician con una amistad en base a afinidades semejantes, pero con trayectorias previas y futuras muy distintas a la nuestra, más sin embargo que convergen en algún momento de la historia y por las circunstancias se enlazan.

Aquí podemos encarrilar o descarrilarnos, sí nuestro punto de referencia no es ese guía afanoso como lo es el Buen Pastor, es muy probable que cometamos los errores del otro bajo su consejo particular y muy propio basado en su experiencia personal.

En este caso podemos a su vez no saber distinguir en medio de nuestros cansancios cual es la mejor puerta para salir de situaciones o entrar a nuevos horizontes de crecimiento. Como solemos decir, “tomamos la puerta falsa”, o nos orillan y sugieren a ella.

No cabe duda, cuanto amor nos tiene Dios al presentarse analógicamente como ese Pastor que sabe guiar a los que son suyos, y que ellos le conocen, por eso se califica como ‘Bueno’, no por su bondad, que de suyo la tiene, sino por su certera atención ante nuestras necesidades y perfecta guía, que no tiene el mayor interés que tu bienestar y felicidad eterna, es bueno en ello.

Guía perfecta ante la infinidad de puertas que se nos pueden presentar en la vida, para no errar y saber elegir la correcta. Ese es el Pastor que te ama y no quiere perderte, aunque no te des cuenta de su amor, pero el tiempo y la oportunidades que te va brindando para conocerlo, siempre son apropiadas al momento justo.

No cuesta nada proclamar certeramente como lo dice el Salmo 23: “El Señor el mi Pastor, nada me falta…” Y nunca te perderás.

"Toquen y se les abrirá…"

“Toquen y se les abrirá…”

Mateo: 7, 7-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; toquen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abre.
¿Hay acaso entre ustedes alguno que le dé una piedra a su hijo, si éste le pide pan? Y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Si ustedes, a pesar de ser malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con cuánta mayor razón el Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quienes se las pidan.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas”.

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Desde los orígenes que se nos revelan en la sagrada escritura, se manifiesta Dios como ese ser amoroso y generoso, ya en la creación misma el orden de aparición de todas las cosas y los seres prefiguran la predilección por el ser humano, al primeramente predisponer todo, para al final depositar en su responsabilidad la creación misma.

Predilección no como quien se merece todo, sino como quien tiene derecho a todo pero de manera responsable, no trata al ser humano como el único objeto de su amor, sino con la misma capacidad que le otorgó de ser amado y corresponder a ese amor.

A veces olvidamos que el amor tiene dos vías, una de venida y otra de ida, pero nos encajamos confianzudamente en la necesidad de sentirnos amados, llegando a creer y afirmar que Dios nos tiene que amar y atender unilateralmente, porque pareciese que padecemos la discapacidad de devolver agradecidamente ese amor, aunque sea en atención tan sólo como una respuesta.

A Adán le otorgó casi todo, excepto del árbol del centro, como un recordatorio de que algo debe de saber respetar responsablemente, y no simplemente se sienta merecedor de todo. Si lo respeta está cumpliendo su alianza con Dios.

Por eso Jesús en el evangelio provoca esa misma actitud de saber responder, no es correcto que sólo para con Dios se dé la relación de dependencia, donde solamente recibo, encuentro y espero se me abra todo; es necesario indispensablemente tomar tu parte, es decir: pedir, buscar y tocar, es lo mínimo que nos pide, para darnos a manos llenas el resto.

Pero además no se nos olvide que a la par, a nuestro lado, están tus hermanos y, que también te dará los dones necesarios para santificarte con ellos, también eso pídelo.

"Date la oportunidad…"

“Date la oportunidad…”

Lucas 11,10s.

“…Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide, recibe, quien busca, halla, y al que llama, se le abre…”

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En esta fracción del Evangelio encontramos la actitud propia del cristiano, que consiste en tomar la iniciativa ante las circunstancias de la vida ya sean positivas o adversas.

Es muy propio confiar totalmente en Dios, más no es propio que esa confianza nos ciegue a tal grado de esperar todo de Dios mágica o milagrosamente, aquí es donde Dios te da la oportunidad de actuar ante tus propias situaciones, que no son ajenas a Dios, porque el ya las lleva de su mano, pero se vuelven más eficaces con tu única, exclusiva y personal aportación.

Date la oportunidad de pedir, de buscar y de tocar donde sea necesario. Porque será Dios quien detrás de esas personas concretas te dará, encontrarás y te abrirá.