“¿Qué puedes comprar con dinero?”

Lucas: 16, 9-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?


No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero Él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”.

_____________________________

Hoy en nuestros días todo se mide en bienes monetarios, cualquier desastre, trabajo, hasta la salud se mide en billetes; se hace trabajar arduamente para recabar cifras astronómicas que si las contáramos de una en una, una vida no alcanzaría, se ha convertido en irreal e inadministrable tanto dinero, aunque ciertamente desgasten su vida para ello.

Parece que todo tiene un precio, sin embargo existen realidades y cosas que ni teniendo todo el dinero del mundo se pueden comprar. A lo mejor se pueden tener personas y valores espirituales, pero comprarlos a necesidad y discreción resulta en un farsa.

¿Quién no desea tener una millonada bajo el colchón o invertido en múltiples bienes?, claro que eso solucionaría un sin fin de situaciones que en este mundo se manejan como ya lo había mencionado, en cifras y estadísticas.

Sin embargo nadie puede comprar lo más valioso que poseemos: la propia vida, se pueden hacer los intentos de conservarla en los mejores hospitales del mundo, sin embargo esa es un don que no se puede calcular en números, ni conservar al propio gusto y tiempo, y junto con ella todos los dones que la adornan, no entran en el esquema de valores monetarios con precios concretos, sino en el de los valores espirituales donde la medida la tiene sólo Dios.

Por ello no te afanes en solamente adquirir lo que puedes adquirir con dinero, anímate a adquirir lo gratuito y que más vale, la gracia de Dios con todas las vertientes en los dones derramados por su Santo Espíritu, porque tendremos todo, pero sin Dios al final no tenemos nada.

“¿Cuánto vale?”

“¿Cuánto vale?”

Mateo (13, 44-46)

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra”.

————————————————

Por lo general nos han convencido que todo en la vida material tiene un precio, todo está evaluado en la moneda oficial de cada lugar, cuando le queremos dar más importancia usamos el equivalente a una moneda extranjera.

Pero si deseamos tasar el Reino, ¿cuánto valdría?. Por lo general los judas solo remarcan los vienes terrenales con los que cuenta la Iglesia, como si ese fuera su valor, lo malo es que se lo creen y hasta juzgan con esos parámetros. 

La situación es algo más importante, porque en la iglesia no se trabaja por esos bienes materiales, le son útiles para el trabajo encomendado y su organización a través de los siglos, pero su verdadero valor no radica ahí.

El móvil principal de la Iglesia, es hacer presente el Reino de los Cielos aquí en la tierra, donde los valores son aquellos que te puedes llevar a la eternidad y no aquellos que se siguen quedando mundanamente en la tasa valuable y variable que el mundo indica.

En el Reino, su valor es reconocido solamente cuando se le encuentra, como en las parábolas, y no es monetario sino en gracia, en santidad, en todo lo que te lleva a una felicidad plena y abundante, por ello remarca la alegría y no solo la cantidad así como la necesidad de obtenerlo a cualquier coste.

Ese valor no tiene precio, pero se puede obtener y sin dinero.

“Saber valorar”

Saber valorar”

Mateo: 13, 44-52

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”.

__________________

Una de las características que se nos brindan al buscar a Dios, es la de identificarlo tal cual es y conocerle cada día un poco más, para ello es necesario frecuentarle en la oración, los sacramentos, la meditación, la escucha de la Palabra y el trato personal, donde se refuerza esa alianza de amistad y nos santifica.

El evangelio nos presenta cómo su misma gracia y sabiduría nos transforma a tal grado de aprender a elegir lo que realmente vale la pena y nos hace felices, ya que sin esos dones nos vamos a buscar tan sólo lo que materialmente tenemos al alcance, a lo mejor sí, llenándonos de riquezas que en su momento se acaban o las podemos perder y quedarnos con la simpleza de los bienes materiales sin crecer ni una pizca en amor y generosidad.

El ejemplo del Rey Salomón es muy claro cuando su reinado no lo basó en sus fuerzas armadas, ni es las arcas del tesoro, ni en su arsenal para la guerra, ni en las relaciones con los llamados famosos, sino que se basó en el don de la inteligencia y la sabiduría, dones que con ellos puede obtener y administrar en abundancia todos los anteriores.

Es por ello, que en el Reino de Dios aquí en la tierra, hay que saber valorar las grandes y pequeñas cosa que en realidad son importantes, como esa perla, ese tesoro escondido que tan sólo un buen valuador sabe identificar su valía.

Volvamos a  redescubrir lo que es importante, como tu familia, tus amigos, tu salud mental y física, los bienes materiales y las riquezas, la belleza de tu propia alma, y no utilizarlos tan sólo para beneficio abusivo e inmediato que termina en la nada, ya que con ellos puedes vivir y crecer hasta la misma eternidad.

“Tengan valor…”

“Tengan valor…”

Juan: 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.

Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.

___________________

Cada ves más las tendencias para manifestar la fe en un ambiente ordinario, van a la baja, se tiene un miedo terrible para afirmar que se ama a Dios, porque el ambiente cada vez más se torna intolerante y promotor de todo cuanto vaya en contra de la ley de Dios.

Como que la humanidad se cansa de ver hacer el bien y es tan vulnerable que fácilmente torna su pensamiento a lo contrario de la noche a la mañana, como si no pasara nada y se apoya en quienes han caído en dicho pesimismo para sentirse que no son los únicos.

Ante este mundo de rechazos, los miedos son más manifiestos, a tal grado que oficialmente se pide no tener signos explícitos cristianos hasta en nuestras paginas electrónicas para no ofender a los demás. Miedos que si los seguimos alimentando crecerán hasta convertirse en monstruosos e indomables.

Por ello el Señor nos recuerda que su gracia es tan grande, que puede eso y más, ya que fortalecidos con su gracia, perder la paz no es tan fácil, que es por donde inicia el ataque a nuestra persona por el amor a Dios que profesamos, aún más nos pide que tengamos valor, ya que la muestra Jesús mismo nos la puso y venció. Mayor respaldo en Él no podemos tener para que nuestro valor esté sostenido de la seguridad que el obtuvo para nosotros.

“El Reino, ya está presente”

“El Reino, ya está presente”

Lucas 17, 20-25 

En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios, Jesús les contestó: El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros. Dijo a sus discípulos: Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del Hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí, no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación. 

______________________

Ciertamente muchos nos quejamos de que la misericordia de Dios se ha retirado de nosotros, de que el mal está haciendo de las suyas e imperando, más si nos dejamos llevar por la paranoia que cada momento manifiesta, entonces lo haremos más real y más grande.

Creemos que Dios tiene que actuar de manera espectacular para asombrar, olvidando que el mismo Reino ya está presente entre nosotros, que somos quienes debemos impactar con el testimonio, la confianza y la verdad, su manifestación nos implica, pero mientras no estemos convencidos y vivamos tan sólo quejándonos, lo bloquearemos de manera inmediata.

Ante los males que se presentan en el mundo, debemos de estar tranquilos, porque el reino está presente, y lo vamos encontrar donde menos esperamos, Dios tiene todo en sus manos y se hace evidente donde es necesario en el tiempo y el lugar correcto, además de que de igual manera lo hace con las personas correctas.

Es por ello que a veces es necesario pasar por el dolor que llega de manera inevitable, en donde hace visualizar el Reino para amarlo y prendernos del mismo. Pero no olvides y te la confianza de que ya está presente, sólo falta el interés para buscarlo.

“Respetar tiempos y valores”

“Respetar tiempos y valores”

Lucas: 5, 33-39

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: “¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?”

Jesús les contestó: “¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán”.

Les dijo también una parábola: “Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: ‘El añejo es mejor’”.

_________________________

Dentro de la inmensa sabiduría y gracia de El Señor Nuestro Dios, encontramos que tiene la capacidad para darnos siempre tiempos nuevos, personas con cualidades únicas e inigualables, virtudes necesarias en cada momento requerido, todo en un ecuánime y respetuoso plan, en donde todo tiene un por qué y un para qué, el cual se aplica justamente donde se necesita.

Dudo que vuelva a engendrar a otro Napoleón, a otro héroe nacional, a otro abuelito, a otra madre, a otro amigo. La razón es simple, cada uno tiene una misión única e irrepetible, de tal manera que la función que requerían hacer, sólidamente ellos la hicieron y el ciclo está completado, ya no es necesario que vuelvan porque su papel está cumplido.

Al igual con las situaciones, son siempre nuevas y por ende, requieren de soluciones y personas nuevas a las que Dios ya les ha otorgado lo necesario para salir adelante. 

Por lo que es injusto estar comparando personas y tiempos; hay que saber respetar los tiempos de cada persona. Ten muy en cuenta que a ti no se te dio la oportunidad de hacer lo que alguien en el pasado hizo, y ni te atrevas a echar en cara de que hoy no hacen nada, su tiempo de acción fue otro, ya que logró afianzar un peldaño sobre el que te apoyas para que hoy tu construyas el que sigue. 

Es muy respetable y honorífico el pasado, así como el presente, no lo desprecies, pero tampoco sobrevalores tu tiempo nuevo, porque si no lo aprovechas, realmente será desperdiciado el tiempo de la humanidad y en concreto el tuyo.

“Detrás del trabajo”

“Detrás del trabajo”

Juan: 5, 17-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado): “Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo”. Por eso los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose así con Dios.


Entonces Jesús les habló en estos términos: “Yo les aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a quien él quiere dársela. El Padre no juzga a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.


Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió, tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó de la muerte a la vida.


Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán. Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de juzgar, porque es el Hijo del hombre.


No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien para la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.

_____________________

Cada quien justifica su forma de trabajar afirmando y proclamando como si no hubiera mejor opción, si alguien en realidad lo siente así, es una ventaja, ya que ha identificado la mejor manera de ejercer los dones que ha recibido de una manera que los pone al servicio y se beneficia a su vez de los mismos.

Aunque hay otros tantos más, que no identifican su verdadera vocación de servicio ni sus dones, porque no los ha cultivado y laboran infelizmente por necesidad donde se les facilite y les den la oportunidad.

No hay que olvidar, que el éxito en el trabajo depende de nuestro empeño y de la manera como nos desenvolvemos, ya que al conjuntar nuestras virtudes, nuestra inteligencia, nuestra voluntad y nuestros hechos, las bendiciones llegan por poner en practica todos los recursos recibidos de parte de Dios y los reconocemos como tales.

Detrás de cada trabajo está la mano de Dios que sostiene misericordiosamente todas las circunstancias que hacen posible un pleno desarrollo de nuestro ser así como el de la sociedad, y aunque no se le reconozca, por pensar que los frutos son obra nuestra y de nuestra dedicación y esfuerzo, hay que tener muy en cuenta que no eres autónomo porque hasta del aire dependes.

“Reciprocidad natural”

“Reciprocidad natural”

Mateo: 5, 43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.
Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.

____________________________

Dentro de las relaciones humanas encontramos un aspecto básico y fundamental en toda interacción personal que denominamos la aceptación, es decir sentirnos integrados en un ambiente en el que la confianza sea mutua y sin distinción.

Eso sería lo más natural, la excepción viene cuando en medio de las relaciones personales iniciamos a demandar una atención especial, un ser tomado en cuenta y remarcar diferencias aunque éstas no sean reales sino mentales y clasistas.

Es entonces cuando descartamos de nuestro medio a aquellas personas que no compaginan con el entorno ni con nuestra ideología o clase, sin olvidar que en realidad es una reacción defensiva ante un pavor tremendo a perder la aceptación de los que se dicen cercanos y que me acreditan en su rol.

Jesús es muy claro y es natural que no estipule ante tanta basura mental, la cosa es simple, basta con amar y aceptar incluso a aquellos que según nuestro concepto sean malos, sobre todo como una maduración de nuestra mente y persona.

La reciprocidad debe ser nata y natural, no forzada ni prefabricada, porque con ésta última se generan personas que en medio de sus miedos viven desconfiando y cuidándose de todo mundo con un falso trato social.

El mayor mérito se da cuando la relación se da sin prejuicios, pero sobre todo cuando se ama en pleno sin limitantes mentales que bloquean no tan sólo una sana relación, sino la mutua santificación.

“La Tentación no es pecado”

“La Tentación no es pecado”

Lucas: 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio. No comió nada en aquellos días, y cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús le contestó: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”.
Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: “A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras”. Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras”. Pero Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. Concluidas las tentaciones, el diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.

__________________________

Una de las tareas del maligno consiste en hacernos peder la amistad con Dios y todas las gracias obtenidas por una simple razón: el hecho de que aún nosotros podemos pedirlas y conservarlas hasta que se nos conceda regresar a la casa del Padre, situación que el mismo chamuco rechazó y perdió, por lo que su envidia a los propios dones de Dios compartidos con cada uno de nosotros y aún más aquellos que deseamos conservarlos, pretende arrebatarlos, no porque los desee, sino porque no quiere que los aprovechemos ya que nos quiere perdidos como él.

Queriendo atacar la humanidad de Jesús ante las principales necesidades que acarrea como lo es el alimento, el poder y el poseer para asegurar nuestra supervivencia, así como la aceptación de los demás, le propone desviar la atención de su misión otorgándole aquello que puede ofrecer en este mundo material, disfrutar de ello para no llegar a los dones y bienes celestiales, ya que el mismo mal reconoce que su hora ha llegado, la instauración del Reino de lo Cielos aquí en la tierra extirpará todo signo de maldad sembrada por él y sus secuaces.

El mayor miedo no es al chamuco, sino que el chamuco expresa su propio miedo ofreciendo tentaciones para no ser extirpado de la faz de la tierra, tentaciones que precisamente proceden de sus estrategias muy inteligentes para engañar y pretender hacernos caer, ya que es lo mejor que sabe hacer.

Pero hay que tener muy en claro que una tentación no significa haber caído ya en pecado, porque la tentación es tan sólo una propuesta, una invitación a pecar, a desviar el bien que podemos hacer en un aprovechamiento egoísta, hasta pretender caer en hacer un mal personal o ajeno, pero se distingue del pecado por el hecho que que no existe obra realizada de manera pecaminosa, no hay hechos.

Por lo que Jesús nunca pecó, tuvo tentaciones, pero nunca se concretizaron, y el pecado es la concretización de una obra mala. De igual manera, miles de tentaciones tendremos en el día para caer, pero si no caes no cometes falta alguna, queda en la pura intención y, la intención no cuenta para nada. 

“¿Quién eres?”

“¿Quién eres?”

Juan: 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: “¿Quién eres tú?”

Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: “Yo no soy el Mesías”. De nuevo le preguntaron: “¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?” Él les respondió: “No lo soy”. “¿Eres el profeta?” Respondió: “No”. Le dijeron: “Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?” Juan les contestó: “Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor, como anunció el profeta Isaías”

Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: “Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?” Juan les respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias”.

____________________________

Estamos en la víspera de la fiesta que comúnmente conocemos como “Reyes” que se denomina La Epifanía del Señor, en la que ciertamente destaca la presencia de los Magos de Oriente, por lo que ya como una preparación a la Manifestación del Señor, destacamos esa disposición a poder identificar y reconocerlo de manera inequívoca.

Ya en el Evangelio se nos presentan los signos de Dios en los que se va manifestando, signos que en realidad son claros, pero que con una mente saturada y cansada por el agobio y la cultura de la vida de todos los tiempos, no resultan tan evidentes, sino que se confunden y les llamamos de otra manera según sea nuestro parecer al momento. 

Se presenta a Juan Bautista que es el signo más claro de la inminente llegada del Mesías, así como lo habían anunciado los Profetas desde antiguo, cosa que en el ritmo diario se nos olvida, y aunque sea conocido el anuncio, resulta en un desfase de la realidad porque no lo podemos aterrizar como debiéramos. 

Desconectamos el concepto, la verdad, el anuncio de la realidad y lo manejamos en el ámbito de lo imaginativo y estructural mental, cayendo en una dualidad entre lo que conozco y pienso de lo que realmente vivo y hago.

Con éste esquema dividido no es posible identificar las manifestaciones de Dios porque siempre las tendremos desvinculadas de nuestra propia realidad, y las atribuiremos a la coincidencia, a la suerte, al destino, a las estrellas o a Saturno, pero estará velado a nuestros ojos el Verdadero Dios que se nos regala y se manifiesta en esos pequeños y grandes detalles que utiliza como medio para estar cerca de nosotros.

Por ello no cualquier manifestación es para absolutizarla y equívocamente relacionarla con Dios, hay que saber distinguirlas e identificarlas. Algo similar pasó con Juan Bautista, lo confundían con el Mesías, pero Él mismo reconoce quién es y no usurpa el atributo Divino aprovechándose de la confusión.

La oración, el trato directo con Dios por medio de la comunión y los sacramentos nos hacen descubrir y tener esa sensibilidad para verlo, pero alejados y confusos nunca lo identificaremos, por más evidente que se manifieste, porque cuando se haga presente, no habrá necesidad de preguntarle ¿Quién eres? Porque sabremos que es el Señor.