“El tiempo de los engaños”

“El tiempo de los engaños”

Lucas: 21, 5-11

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.
Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”
Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.
Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”.

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Se habla mucho de que estamos en los últimos tiempos, de que en cualquier momento llegará el juicio final universal para todos y que al demonio se le termina su reinado, para ello se utilizan las ya características señales que al día de hoy nos son comunes, sin embargo como el mismo evangelio lo indica: “eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Por el contrario, somos bien informados para que ciertamente no se den los típicos abusos en el tema, ya que con la temática del miedo y del fin del mundo, se manipula a las personas y sobre todo, se les miente.

Es que olvidamos que desde todos los tiempos, la principal herramienta que utiliza el maligno es la mentira, aquella que precisamente se usa en contraposición radical a la verdad misma y contra Dios, de quien emana todo bien y autenticidad.

Y si a eso añadimos que al chamuco se le termina el tiempo, entonces, utilizando todo su arsenal y empeño en atacar por la premura de su final, es muy evidente que en la más sublime de sus acciones, junto con todas las marionetas que ya sea consciente o inconscientemente se disponen a ser utilizadas para el mal, usan como lema oficial el engaño y la mentira.

Es por ello que ante este ataque ideológico de falsedad envuelta en un velo de ilícita verdad para engancharnos, Jesús revela, que ante todo, hay que vivir en la verdad, y ella nos iluminará, por ello no asustarnos, ya que el miedo nos hace tomar decisiones arrebatadas con consecuencias nefastas.

Simplemente en éste tiempo de los engaños institucionalizados, hay que estar preparados de tal manera que no caigamos en las trampas que por doquier las encontramos, viviendo la verdad, la vida de la gracia y la oración, entonces estaremos capacitándonos para que como cera se nos resbalen todas aquellas faramallas y no hagan mella en nosotros.

“La dicha que no se ve”

“La dicha que no se ve”

Lucas: 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

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Una de las cualidades que no notamos en las personas de manera inmediata suele ser  el que estén bien, ya que por lo general es lo más común, donde olvidamos que estar saludable es de suyo una bendición de Dios, don que se nos otorga a cada uno, y su conservación depende de la responsabilidad y la dedicación que tengamos para con aquello que hemos recibido en nuestro ser.

En la práctica nos damos cuenta más fácilmente cuando hay algo mal o anormal en la persona, cuando está triste o es notoria una enfermedad, así como un daño notorio a simple vista, y es una pena que nomás nos fijemos en eso, ya que hasta los catalogamos por eso mismo.

Es un descanso saber que además de lo físicamente recibido, existe un complemento que precisamente Dios da a manos llenas, que lo otorga a quien lo desea recibir y vivir con ello, es decir, la misma gracia de Dios que nos lleva a una alegría dichosa, aquella misma que reconoce Jesús en su Madre, y la cual la ha portado desde el primer momento en que aceptó la misión de ser la madre del salvador.

Ya el mismo Arcángel Gabriel la reconoce como “la llena de gracia” e Isabel la identifica como la “bendita entre las mujeres”, pues eso que vieron no es otra cosa que la misma gracia de Dios, que se nota sobre el bien y la salud común.

Por ello Jesús afirma que su madre tiene una dicha mayor, no tan solo dar a luz, sino el conservar los mismos dones de Dios sin perderlos. Es esa dicha que no se ve, pero que se manifiesta en todo su esplendor, especialmente con aquellos que se disponen en su vida para verla.

“Sin miedo al destino”

“Sin miedo al destino”

Lucas: 9, 51-56

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén. Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?” Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió. Después se fueron a otra aldea.

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Es todo un acto de valentía de parte de Jesús, el hecho de que sabiendo que en medio del eterno plan de Dios, incluya la redención dada en la misma ciudad de Jerusalén donde acontecerá su pasión y muerte, así como su resurrección, donde decir ir.

Encontramos que aún tomada su decisión, el entorno no le es favorable ya que los mismos samaritanos le niegan a su paso el alojamiento, ciertamente presupone toda una ambiente de crisis y un miedo que se debería reflejar en todo lo que hiciera, lo cual es admirable en su actuar, ya que su entereza hace que la ira provocada por las adversidades en sus discípulos, sea apaciguada por el mismo Jesús.

Es muy fácil claudicar cualquier proyecto cuando los riesgos son bastante altos y fatales, Sin embargo la conciencia del bien que obtendrá en el plano de la redención llegará a toda la humanidad, pasada, presente y futura. Por ello su motivación no queda trunca en medio de los miedos tan naturales y propios del ser humano, sobre todo cuando el mismo instinto nos hace cuidar la vida. 

De igual manera es toda un proeza arriesgarnos ante los planes inseguros, pero como se dice: “quien no arriesga, no gana” donde la motivación es no tenerle miedo al destino, porque es más lo que nosotros manejamos que lo que nos lleva a ciegas, además que la providencia nos cubre en todo momento, Dios proveerá, sobre todo cuando el fin último implica tu santificación. 

Por ello no permitas que los miedos trunquen tu felicidad ni tu propia santificación, el destino juega de diversas maneras, pero quien decide seguirlo eres tú, y si vas unido al Señor con los sacramentos y la oración, la claridad será tu virtud.

“Información falsa”

“Información falsa”

Lucas: 9, 7-9

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Pero Herodes decía: “A Juan yo lo mandé decapitar. ¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.

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Dentro de un mundo que se dedica a compartir información desde todos los tiempos, donde la situación se agudiza al tener los medios de difusión inmediata, nos encontramos con el problema de la veracidad. Estamos sobre saturados de información, por lo que resulta un tanto difícil autentificar tanto la fuente como el transmisor. 

Problema nada nuevo, porque en el mismo evangelio nos encontramos que al mismo rey le llegaba la información parcial, algo le comunicaban, pero si el medio era ineficaz y no confiable, donde impregna los datos con su propia opinión, el resultante obtenido es una mentira o un verdad incompleta.

Lo mismo nos puede acontecer, puesto que nuestro deber es, antes de emitir cualquier juicio es documentarnos, para así identificar si lo que conocemos acerca de una persona o situación es lo correcto, o si de por medio hay alguna mala interpretación.

Por ello la curiosidad no está de más, ya que incita a la búsqueda y profundización de una verdad. Hay que tener cuidado con nuestros informantes, saber si son confiables o si son simples repetidores de palabras indiscriminadas, además de conocer los hechos y las personas involucradas para completar el poder dar fe a la información recibida.

En medio de tanta manipulación y manejo de información deteriorada y falsa, debemos cuidar la verdad que al final es la que nos hace crecer y conocer la realidad tal cual es para no inventar, ni divulgar información falsa.

“Queremos verte hacer…”

“Queremos verte hacer…”

Mateo: 12, 38-42

En aquel tiempo, le dijeron a Jesús algunos escribas y fariseos: “Maestro, queremos verte hacer una señal prodigiosa”. Él les respondió: “Esta gente malvada e infiel está reclamando una señal, pero la única señal que se le dará, será la del profeta Jonás. Pues de la misma manera que Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre de la ballena, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches en el seno de la tierra.
Los habitantes de Nínive se levantarán el día del juicio contra esta gente y la condenarán, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay alguien más grande que Jonás.
La reina del sur se levantará el día del juicio contra esta gente y la condenará, porque ella vino de los últimos rincones de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay alguien más grande que Salomón”.

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Una de las actitudes de Jesús, consiste en que los milagros que llegó a realizar, no fueron preparados, simplemente los realizó donde fue necesario, sobre todo entre gente sencilla que manifestó una fe creciente, afianzada con los signos de la presencia del Reino, que son los milagros.

Aquellos que se dicen conocedores de Dios y sus obras, los escribas y fariseos, no son capaces de creer, no se acaban de convencer de que se trata del Mesías tan esperado, por ello piden que haga un milagro, pero ante un corazón y una razón cerrada, el milagro no tendrá su efecto transformador, porque implica a la persona que se permita dar fe al suceso, para que éste haga un cambio interior en la persona que lo recibe y que lo ve.

Pedir ver un milagro, ya va sembrado de incredulidad, si se supone que ellos ya tienen fe,  porque son dirigentes religiosos, no deberían de solicitarlo.

Al igual nosotros podemos pedir lo mismo, verle hacer algo y no sólo a Dios, sino a cualquier persona para que nos demuestre alguna actitud que deseamos ver, pero eso es un chantaje y manipulación, habla de la incredulidad que llevamos dentro y que impide el crecimiento interior de los mismos dones de Dios y de la confianza en los demás.

Querer ver hacer, hay que dejarlo a los infantes que tienen curiosidad de conocer todo cuanto acontece en el mundo, pero a nosotros, ya crecidos, no cabe esa pregunta ante toda la evidencia de su presencia que nos rodea por doquier, en las personas, en las circunstancias y en la cosas.

“Superposición de leyes”

“Superposición de leyes”

Mateo: 12, 1-8

Un sábado, atravesaba Jesús por los sembrados. Los discípulos, que iban con él, tenían hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerse los granos. Cuando los fariseos los vieron, le dijeron a Jesús: “Tus discípulos están haciendo algo que no está permitido hacer en sábado”.
Él les contestó: “¿No han leído ustedes lo que hizo David una vez que sintieron hambre él y sus compañeros? ¿No recuerdan cómo entraron en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, de los cuales ni él ni sus compañeros podían comer, sino tan sólo los sacerdotes? ¿Tampoco han leído en la ley que los sacerdotes violan el sábado porque ofician en el templo y no por eso cometen pecado? Pues yo digo que aquí hay alguien más grande que el templo.
Si ustedes comprendieran el sentido de las palabras: Misericordia quiero y no sacrificios, no condenarían a quienes no tienen ninguna culpa. Por lo demás, el Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

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La legislación cada día va en aumento, pero en la actualidad ya no se usan las leyes para poner un orden que ayude al bien común y la sociedad en general, se crean nuevas normas, pero ahora alejadas de la misma realidad, sin un fundamento base, que se imponen para una manipulada necesidad y abuso de los demás.

Por lo general esas nuevas normas van en beneficio siempre de la clase económicamente fuerte, cada vez se legisla para justificar malas acciones como normales y para robar legalmente al indefenso. 

Mientras más leyes se hagan, denotan una justificación para un fin ambivalente y velado que no se ve su efecto hasta que nos afecta, pero que esa intención se planeó así. 

Puede llegar el momento en que las verdaderas leyes base se pierdan, como lo es la ley natural, la ley divina y el auténtico derecho positivo que nació civilmente con el Derecho Romano; están en pro y a favor de la dignidad de todo ser humano, en la que una ley se basa en la anterior sin descartarla o contradecirla, sino apoyada sólidamente desde la ley natural hasta la ley positiva. 

Corremos el riesgo de que ahora la ley sea la nueva manera de engañar e imponer desde lo legislativo, desvirtuando toda auténtica ley y navegando entre las nuevas normas que desdicen la misma dignidad humana y faltan a la caridad, como en las que cayeron los fariseos y doctores de la ley con su tan famosa Ley de Moisés, que no es la divina, es decir los diez mandamientos, sino que elaboraron una pura ley humana que rayó en lo inhumano y por debajo del precepto divino, aunque se llamaba religiosa y de santidad. 

Sobreponer leyes, imponerlas, arrancarlas de su base, resulta en una ley no autentica ni obligada a seguir, hay que saber distinguirlas para no ser engañados, porque aunque se legisle en áreas ajenas a ti, en realidad afectan a toda la humanidad para la que se aplica.

“Todo sale…”

“Todo sale…”

Mateo: 10, 24-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “El discípulo no es más que el maestro, ni el criado más que su señor. Le basta al discípulo ser como su maestro y al criado ser como su señor. Si al señor de la casa lo han llamado Satanás, ¡qué no dirán de sus servidores!
No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.

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Es una realidad que cada uno de nosotros tiene una parte muy privada en la que nadie tiene derecho a conocerla ni a entrometerse con la misma, viene a ser algo secreto, sin embargo olvidamos que todo nuestro ser es expresividad y comunicación, y aunque no lo digas con la boca ni lo compartas aún con quien más confianza tengas, todo sale, todo se manifiesta en tu propio ser que comunica lo que tiene y lo que ha hecho.

Sin embargo nos encanta auto engañarnos, pensando que nadie sabrá lo que hacemos, sobre todo lo negativo, lo oculto, lo que se desea mantener en secreto, lo que da incluso vergüenza, que ya es un signo de que bueno no es, creyendo que los demás no ven lo que haz hecho mal, pero somos los únicos que lo creemos, porque no notamos que nuestra actitud, trato y palabras cambian, no se dice la falta cometida con las palabras, pero nuestro ser hasta por los codos lo expresa y no se queda callado.

Todo sale, nada se mantiene oculto, aunque en realidad sale como una manera de hacer que el Señor nos haga tomar conciencia y reparar el daño hecho con nuestra irresponsabilidad, porque “no hay nada oculto que no llegue a descubrirse”.

Por ello en vez de cuidar de que no salga a la luz tu mala vida, mejor cuídate de no caer en faltas contra tu propia dignidad y contra la de los demás, así como la de Dios. Porque todo sale, pero que en realidad si va a salir, que salga lo bueno que hay en ti y que sea lo que haz hecho de bien, eso no da miedo, pero el mal y lo mal hecho sí.

“Enviados con una finalidad”

“Enviados con una finalidad”

Lucas: 10, 1-12. 17-20

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan: ‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad”. Los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les someten. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.

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El llamado, preparación, testimonio y seguimiento de Jesús, no son para ver si algo tomamos como una opción, porque no lo es. A todos aquellos que invitó a estar cerca de Él, precisamente los prepara para hacer extensiva su misión de preparar a toda la humanidad para implementar el Reino de Dios sobre nuestras vidas, no importa la circunstancia que vivamos.

No los envía para ver que hacen, que encuentran, que pueden aprender, o a que decidan por su propia voluntad para dar solución a problemas de los que pudiesen enterarse de ellos, porque de otra manera empaparán la solución con sus propias limitaciones, sino que van con la finalidad de llevar el anuncio de la Buena Nueva y a Jesús mismo.

Situación que hasta el momento no ha cambiado, por lo que a su vez nos invita a no perder el rumbo, porque el mensaje es claro: la gracia está por ser restaurada y la muerte pierde fuerza, el mal está condenado y el Espíritu Santo nos llenará de sus dones a quienes deseen recibirlo. 

Es por ello que cuando en el camino nos encontramos con ambientes que nos distraen o invitan incluso a claudicar, por muy agradable que sea lo que nos ofrecen, el mismo Jesús nos invita a rechazarlo, no a las personas, sí al mal y al pecado, de tal manera que ni el polvo se nos pegue a los pies, para no llevarnos fragmentos que remarquen estar sucios y nos quiten la paz.

El resultado es tal que hasta se alegran de que los mismos demonios se les sometan en el nombre de Jesús, pero si somos nosotros los que nos predicamos, entonces el mismo demonio utilizará tu debilidad y carencias para que el mal siga y no sea extirpado. La finalidad es clara, y cuando ésta no se cumple, el envío fracasa y Jesús, su salvación y gracia no llega a los demás.

“Entre apariencias nos veamos””

“Entre apariencias nos veamos”” 

Mateo: 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres, para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”.

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Dentro de la búsqueda de relaciones sanas y amistosas, el poder llegar a encontrar el propio ser de los demás, indagar en su interioridad y poder confiar totalmente en otra persona, nunca ha sido fácil, en ningún tiempo, las desconfianzas se dan al por mayor, pero lo que consta en los tiempos actuales, es que el distanciamiento en las relaciones humanas se ha recrudecido aunque seamos cada vez más y vivamos en espacios cada vez mas cortos y juntos.

Uno de los problemas se relaciona directamente con las apariencias, ya que para poder introducirse a un grupo de gente reunida en torno a un interés, (ya que no me atrevo a estas alturas llamarlos amigos entre ellos), viene a ser un requisito indispensable la apariencia, y no me refiero a aquella que tiene que ser maquillada y plastificada, sino que ya cualquier grupo especifica la apariencia que desea transmitir, así sea en los cánones de belleza o todo lo contrario.

Por lo que, independientemente del grupo al que te quieras integrar, hay que despersonalizarse para encajar en el común del resto, y en éstas circunstancias la relación no se da entre personas, no se profundiza, no se llega a la confidencialidad, sino que se dialoga tan sólo de apariencia a apariencia, tornando el ambiente en un cumulo de falsedad, vaciedad e hipocresía. 

Hacer cosas para que nos vean es en realidad crear una falsa imagen de nosotros que no nos pertenece y por ende que no nos hace felices, cuando lo más sano es lo simple, lo sencillo, la verdad, la autenticidad, sin esperar el reconocimiento del otro, que lleva a una auténtica felicidad y que permanece.

“Miedos tempranos”

“Miedos tempranos”

Juan 16,16-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.»

Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”, y eso de “me voy con el Padre”?»

Y se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice.»

Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»

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Es ya una adicción el apegarnos a lo mucho o poco que tenemos al momento, ya sean personas, situaciones o cosas, la esperanza se vuelve frágil, ya que solemos depositar nuestra total confianza en ellos, a tal grado que no toleramos ni tan sólo un poco, el  dialogar la más mínima posibilidad de perderlos, porque desmorona nuestra estabilidad.

Esto hace que vivamos llenos de miedos tempranos, típicos de una persona codependiente de aquello que lo ha convertido en su soporte y estabilidad vital. Y aunque la realidad pinte otra situación, o en su defecto, no se den las cosas como nuestro temor lo dicta, sufrimos las pérdidas de una manera tan crónica y real, aunque no estemos perdiendo nada.

Situación que les aconteció a los discípulos de Jesús, puesto que estaban en la plenitud de la estabilidad y relación cercana con Él, de una manera tan agradable que no deseaban que eso cambiara, convirtiéndose sus inseguridades y temores en una disputa  en la que se pusieron a discutir sin entenderla, hasta que Jesús les habla de manera clara y sin miedo a la verdad que esclarece todo.

De igual manera, debemos de no temer a la verdad, ya que esos miedos tempranos opacan la razón, sin entender, ni vivir el presente, deteriorando la realidad, cuando no hay necesidad mientras no llegue lo que suponemos será un temor; cuando llegue, entonces nos preocuparemos, mientras tanto para que sufrir los miedos tempranos que carecen de existencia, porque no dejan de ser fantasmas irreales y surrealistas de nuestra propia mente e inseguridad.