“Por qué ayunar”

“Por qué ayunar”

Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: –«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»

Jesús les dijo: –«¿Es que pueden guardar luto los amigos del novio, mientras el novio está con ellos?

Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán».

————————————-

En términos biológicos muy bien justificados podríamos negar el ayuno, afirmando que va en contra de la propia salud, cosa muy cierta, cosa que la mayoría de la población del mundo, sin ser tiempo sugerido cuaresmal para ello lo hace por necesidad al no tener tan solo el alimento básico al mínimo tres veces al día. 

Independientemente de las implicaciones de salud, la gracia de Dios dada en medio de nuestra propia naturaleza humana y biológica, ha dispuesto tan maravillosamente nuestro organismo con un sistema de defensa y autosustención de tal manera que por un simple ayuno esporádico no morirás, ni vendrás a menos. Estamos capacitados para ello y más.

Pero en estos tiempos edonistas y egoístas dejar de tomar un alimento resulta sacrílego, cuando en dietas pagadas y caras te autosacrificas y dañas mucho más. El EGO por delante y sobre todo lo demás. 

Pero el ayuno ayuda a que el ego no domine, sino que se ubique donde pertenece con toda su dignidad y respeto, porque le dice hasta dónde debe llegar para dejar crecer otras áreas y fortalezas en tu personalidad y espiritualidad.

Vale la pena el ayuno porque te hace autodemostrarte que puedes contra de de tu propio apetito insaciable e innecesario y convencerte que tú llevas las riendas y no tus instintos o necesidades. Por ello el ayuno, libre y voluntario te hace mas tú y te acerca más a Dios.

“Miércoles de Ceniza”

“Miércoles de Ceniza”

Lucas 2, 22-32

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

_______________________________

Iniciamos un nuevo caminar ofrecido en éste tiempo nuevo de la cuaresma precisamente el miércoles de ceniza, día de ayuno y abstinencia como un preparación espiritual directamente conectada con nuestra realidad ordinaria y material. A continuación expongo el uso de los días de ayuno y abstinencia

¿QUÉ ES?

ABSTINENCIA:

No comer carnes de mamíferos o aves. Está bien comer pescado y mariscos.

AYUNO:

Consiste en hacer una comida regular durante el día y el resto dos pequeñas porciones que juntas no sean igual a la comida regular. No comer entre comidas nada.

¿CUÁNDO?

AYUNO Y ABSTINENCIA:

Solamente el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

ABSTINENCIA:

Los viernes durante la cuaresma.

Nota:

El Canon 1250 sugiere que todos los viernes del año sean penitenciales como un sacrificio personal. El Canon 1253 lo deja a decisión particular de cada conferencia episcopal de cada lugar, a su vez sugiere se pueda intercambiar por la realización de un acto de caridad si así se desea.

¿A QUIÉNES APLICA?

Todo católico mayor de 14 años está obligado a practicar la abstinencia, mientras que el ayuno es obligado para los católicos entre 18 y 59 años.

No obliga a personas en situaciones especiales, como mujeres embarazadas, trabajadores de carga manual pesada, así como aquellos que sufren alguna enfermedad. Ellos pueden ser excluidos, más se les invita a realizar otros actos  de caridad o piedad.

TOMA EN CUENTA QUE:

Esta es la guía de requerimientos mínimos propuesta durante el tiempo de cuaresma, pero no estás limitado a ellos, puedes de manera personal incrementar los actos de piedad o caridad según tu intención. 

De igual manera puedes incrementar libre y voluntariamente tus practicas de ayuno o abstinencia  de tus alimentos favoritos durante toda la cuaresma, podrías añadir cosas, como leer la Biblia veinte minutos al día, entre otros actos.

En todos estos actos de penitencia y mortificación se nos invita a realizarlos con prudencia.

Sería muy recomendable consultar a tu director espiritual antes de realizar practicas adicionales de sacrificios en la cuaresma.

“A vino nuevo, odres nuevos”

“A vino nuevo, odres nuevos”

Marcos 2, 18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: —Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?

Jesús les contestó: —¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.

Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.”

————————————————

Dentro del entorno de nuestra vida, vamos conociendo directamente, mediante la experiencia aquellas personas, situaciones, ideologías, sistemas y cosas, con las que en su momento ya nos familiarizamos, tomando posturas naturales ante ellas en cierta medida, mas sin embargo, los tiempos cambian y con ello a su vez arrastra todo a vientos nuevos de cambio, por lo que cuando la novedad se hace presente, a veces nos tornamos algo renuentes al cambio.

Pretendemos estancarnos cómodamente en lo que ya conocemos y manejamos en dominio al alcance de nuestras posibilidades y, lo nuevo, sobre todo cuando no se conoce, ocasiona inicialmente una actitud de rechazo.

Pero los cambios son inevitables, es la dinámica de la vida, siempre buscar la novedad, además de que siempre son buenos, aunque para los que no desean renovarse será una crisis hasta de identidad. 

Inclusive la misma dinamicidad de la Palabra de Dios, es tan actual a cada tiempo que no hay que renovarla, y lo que se dijo ayer, que se sigue diciendo hoy, adopta cada vez un sentido más profundo siempre en la misma verdad y es más comprensible, así como adaptable.

Si ni las propias células de tu cuerpo son las mismas, ya que está comprobado científicamente que se renuevan cada siete años, siempre somos nuevos aunque no seamos conscientes de ello.

Es por ello que en esa misma dinámica Jesús expone, ante la novedad de su Palabra, estar abiertos para adoptar de igual manera esa espiritualidad, que a veces pareciese que se contrapone con las tradiciones humanas, pero que en realidad son los miedos los que salen a relucir ante la novedad.

No hay que tener miedo, lo nuevo es siempre una bendición, por ello “a vino nuevo, odres nuevos”

“El añejo es mejor”

“El añejo es mejor”


Lucas 5, 33-39


En aquel tiempo, dijeron a Jesús los fariseos y los letrados: —Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio los tuyos, a comer y a beber. Jesús les contestó: —¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán.
Y añadió esta comparación: —Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo.Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque revientan los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: «Está bueno el añejo».”
————————————————————-

 Hoy en nuestros días, cada ves más se está despreciando a todo lo que huela a antiguo,  a lo viejo, se le da un rechazo impregnado de repudio e ineficiencia, como todo se cata y mide en dinero, si no producen nada, son considerados estorbo o escoria, por eso los así mismo llamados poderosos, pretenden quitarles todos sus derechos y beneficios,  queriendo implantar el derecho a la eutanasia para asesinarlos y desecharlos legalmente, olvidándose que por ellos ha sido posible llegar ser lo que hoy somos.
No estamos afirmando que tan solo lo antiguo sea lo mejor, es simplemente el recordatorio para no dejar de reconocer la realidad y, ésta es que no hay nada nuevo bajo el sol, somos los mismo envueltos en novedad, la humanidad es siempre la misma, con diferentes trabajos y culturas que a veces llegan a denigrar la propia dignidad humana, pero siempre basados en la plataforma del pasado.
Si esas personas que hoy se consideran una carga para la economía no hubieran donado su vida al trabajo, a la familia, a su pueblo y nación, lo que hoy tenemos no sería lo mismo, ellos han sido siempre un pilar importante como hoy te consideras tu en la sociedad, porque lo eres es en virtud de ellos, pero si seguimos esa ideología, tu mismo estarás destruyendo tu propio futuro, porque el tiempo vuela y a su debido tiempo estarás en las mismas circunstancias con las leyes denigrantes que promueves hoy y te favorecen, pero que mañana estarán en tu propia contra.
Una vez mi madre en mi adolescencia, en un arranque de coraje me dijo algo muy sabio: “Como te ves, me vi, como me ves, te verás” y es que uno mismo tarda en valorar lo que tenemos, lo que nos dan, lo que hacen por nosotros; que pena que no lo contemplemos, porque verlo sí lo vemos, contemplarlo está difícil si no tienes tiempo ni para reflexionar en ti mismo.
Considera que lo grande no viene por ti mismo, alguien con anterioridad ya trabajó para que tu lo disfrutes, ni los inventos son de quienes tienen el título, ellos sólo recolectaron lo ya sembrado, pero el mérito siempre es de nuestros ancestros.

Por ello si nos consideramos importantes para nosotros mismos, no olvides a los que te dieron el ser, lo son aún mas y se merecen ese respeto, porque su apreciación y sabiduría de la vida, es mucho mayor que la tuya, por ello no deja lo añejo de ser mejor, si lo desconoces, te desconoces a ti.

“Nosotros sí ayunamos…”

“Nosotros sí ayunamos…”

Mateo: 9, 14-17

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.

Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura.

Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan”.

_____________________

En medio de una cultura que ignora a la mayoría, aunque en realidad la tenga presente y hasta le fiscalice en cada centavo que invierta o gaste, queda la sensación de que no valemos si alguien no nos reconoce por los parámetros que establece el mundo y la sociedad actual, aquella a la que deseamos pertenecer porque eso es lo que se nos ha inculcado como necesario, claro para sus propios fines y estándares vacíos.

Entonces es necesario acentuar todo cuando hacemos, para que el resto note que ahí estoy y que es importante lo que hago, así echo en cara y juzgo cuando alguien no llene el estándar o falle al respecto. Es cuando puedo remarcar que yo si lo hago bien y el otro no, cuando en realidad manifestamos un vacío existencial que amerita aprovechar la oportunidad para gritar que existo.

Similar a cuando los discípulos de Jesús, sin depender de lo que diga el mundo, hacen su labor de manera eficaz y sin mayor preocupación del qué dirán, porque saben lo que realizan apoyados en la paz que le brinda seguir a su Señor; es entonces cuando el resto que quiere seguir la norma establecida, echa en cara la falta de cumplimiento de esas normas, que aunque no sean gratas, se realizan por imposición, sin liberar la felicidad de la que debería ir acompañada.

Juzgar es la herramienta para desencadenar ese proceso de remarcar mi vacío, para rellenarlo de esa atención que me hace sentirme tomado en cuenta y cumplidor de una norma, olvidando que hay que saber aplicarla al momento y al tiempo preciso, que precisamente no es el que viven aquellos que gozan de la presencia de su Señor mientras está con ellos y eso basta, ya que santifica más que la norma, por ello, discernir es un don que se le otorga a quien sabe elegir el mejor momento y cómo vivirlo para ser feliz y santificarse con ello.

“Nosotros sí ayunamos…”

“Nosotros sí ayunamos…”

Mateo: 9, 14-17

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán.

Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva, porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se hace luego más grande la rotura.

Nadie echa el vino nuevo en odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así las dos cosas se conservan”.

_____________________

En medio de una cultura que ignora a la mayoría, aunque en realidad la tenga presente y hasta le fiscalice en cada centavo que invierta o gaste, queda la sensación de que no valemos si alguien no nos reconoce por los parámetros que establece el mundo y la sociedad actual, aquella a la que deseamos pertenecer porque eso es lo que se nos ha inculcado como necesario, claro para sus propios fines y estándares vacíos.

Entonces es necesario acentuar todo cuando hacemos, para que el resto note que ahí estoy y que es importante lo que hago, así echo en cara y juzgo cuando alguien no llene el estándar o falle al respecto. Es cuando puedo remarcar que yo si lo hago bien y el otro no, cuando en realidad manifestamos un vacío existencial que amerita aprovechar la oportunidad para gritar que existo.

Similar a cuando los discípulos de Jesús, sin depender de lo que diga el mundo, hacen su labor de manera eficaz y sin mayor preocupación del qué dirán, porque saben lo que realizan apoyados en la paz que le brinda seguir a su Señor; es entonces cuando el resto que quiere seguir la norma establecida, echa en cara la falta de cumplimiento de esas normas, que aunque no sean gratas, se realizan por imposición, sin liberar la felicidad de la que debería ir acompañada.

Juzgar es la herramienta para desencadenar ese proceso de remarcar mi vacío, para rellenarlo de esa atención que me hace sentirme tomado en cuenta y cumplidor de una norma, olvidando que hay que saber aplicarla al momento y al tiempo preciso, que precisamente no es el que viven aquellos que gozan de la presencia de su Señor mientras está con ellos y eso basta, ya que santifica más que la norma, por ello, discernir es un don que se le otorga a quien sabe elegir el mejor momento y cómo vivirlo para ser feliz y santificarse con ello.

“Miércoles de Ceniza”

“Miércoles de Ceniza”

Mateo: 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará”.

_____________________________

Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.

Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: “metanoeiete”, es decir “Convertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras “Convertíos y creed en el Evangelio” y con la expresión “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”, invita a todos a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.

La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Sinónimo de “conversión” es así mismo la palabra “penitencia”… Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.

Tradición

En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero eventualmente comenzaba seis semanas (42 días) antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos). En el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.

Era práctica común en Roma que los penitentes comenzaran su penitencia pública el primer día de Cuaresma. Ellos eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia el Jueves Santo o el Jueves antes de la Pascua. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la temporada penitencial de la Cuaresma fué simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.

Hoy en día en la Iglesia, el Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar las palmas usadas en el Domingo de Ramos previo. Esta tradición de la Iglesia ha quedado como un simple servicio en algunas Iglesias protestantes como la anglicana y la luterana. La Iglesia Ortodoxa comienza la cuaresma desde el lunes anterior y no celebra el Miércoles de Ceniza.

Significado simbólico de la Ceniza

La ceniza, del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al “polvo” de la tierra: “en verdad soy polvo y ceniza”, dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Cf Mc1,15) y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

Fuente: Aciprensa.com

“Aún más fortaleza y sanación”

“Aún más fortaleza y sanación”

Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”
Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.

__________________________

Uno de los aspectos que en nuestra vida impera como algo totalmente necesario es el alimentarnos, ya que de ello depende nuestro propio rendimiento y salud, además de que no hacerlo se considera un atentado contra la propia vida, tanto en lo cívico como en lo religioso.

Sin embargo en varias culturas y religiones se sugiere como un medio de purificación y a su vez de sanción y fortalecimiento del espíritu que la final debe imperar en nuestras vidas y no tan sólo las reacciones instintivas que en nuestros días se absolutizan creando incluso una adicción al comer.

Incluso dentro de cualquiera tratamiento medico, para cualquier procedimiento en pro de la salud es necesario estar en ayunas, ya que podría complicar las cosas. Pues algo similar ocurre en nuestra vida, se nos invita a saber desintoxicarnos, pero no tan sólo de las toxinas adquiridas por la mala calidad de nuestra alimentación, sino además de todo aquello que satura nuestra alma y la envenena.

Hay que dejar de comer humano con las críticas mordaces, dejar de consumir pornografía, dejar de alimentar nuestros odios y dolores, dejar de frecuentar esas amistades tóxicas que alimentan nuestros vacíos y los dañan, dejar de consumir bebidas nocivas, y todo aquello que te vende una falsa felicidad.

Ayunando además de todo esto, promoveremos en lo personal una mayor fortaleza y sanación, por ello el ayuno en un viernes como hoy predispone y ayuda a poder limpiar todo lo demás.

“El hoy es para hoy”

“El hoy es para hoy”

Marcos: 2, 18-22

En una ocasión en que los discípulos de Juan el Bautista y los fariseos ayunaban, algunos de ellos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?”
Jesús les contestó: “¿Cómo van a ayunar los invitados a una boda, mientras el esposo está con ellos? Mientras está con ellos el esposo, no pueden ayunar. Pero llegará el día en que el esposo les será quitado y entonces sí ayunarán.
Nadie le pone un parche de tela nueva a un vestido viejo, porque el remiendo encoge y rompe la tela vieja y se hace peor la rotura. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino rompe los odres, se perdería el vino y se echarían a perder los odres. A vino nuevo, odres nuevos”.

________________________

A veces como que no entendemos que en la vida se van presentando oportunidades y circunstancias que como siempre se deben de valorar y aprovechar, pero a veces nuestros esquemas mentales, de valores, legales y personales, nos dictan la rutina a seguir, de tal manera que en el camino encontramos, por decir, naranjas, pero el temporal nos dice que no es tiempo y no está en mi esquema alimenticio en el momento, las dejo al margen y no importa que se pierdan, la cuestión es que cuando las busque porque ya me lo permito o permiten, no estarán disponibles como cuando se nos dieron en su punto.

Así perdemos oportunidades por no aceptarlas cuando Dios las brinda. El ejemplo es claro en el evangelio, cuando a Jesús le exigen cumplir la ley del ayuno, pero Él tiene un plan en ese momento mayor, no abdica de la ley, simple y sabiamente, la sabe administrar, sabe que no la está aboliendo, pero esa oportunidad la está aprovechando al máximo.

Es por ello, que el hoy es para vivirlo hoy, lo que se te presenta nunca deja de ser una bendición, no es que rompamos esquemas, sino que el orden nos lleva al mismo orden, pero ese orden a veces supera nuestras expectativas ye es ahí donde hay que saber aprovecharlo. La rigidez mental nunca es sana, raya en el extremo y suele ser dura.∫

Nada es más importante que vivir el hoy, el ahora, el presente, porque el ayer ya fue, y el mañana no sabemos cómo llegará. El hoy es la mayor bendición que Dios te puede regalar. 

“La Tentación no es pecado”

“La Tentación no es pecado”

Lucas: 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio. No comió nada en aquellos días, y cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús le contestó: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”.
Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: “A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras”. Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras”. Pero Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. Concluidas las tentaciones, el diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.

__________________________

Una de las tareas del maligno consiste en hacernos peder la amistad con Dios y todas las gracias obtenidas por una simple razón: el hecho de que aún nosotros podemos pedirlas y conservarlas hasta que se nos conceda regresar a la casa del Padre, situación que el mismo chamuco rechazó y perdió, por lo que su envidia a los propios dones de Dios compartidos con cada uno de nosotros y aún más aquellos que deseamos conservarlos, pretende arrebatarlos, no porque los desee, sino porque no quiere que los aprovechemos ya que nos quiere perdidos como él.

Queriendo atacar la humanidad de Jesús ante las principales necesidades que acarrea como lo es el alimento, el poder y el poseer para asegurar nuestra supervivencia, así como la aceptación de los demás, le propone desviar la atención de su misión otorgándole aquello que puede ofrecer en este mundo material, disfrutar de ello para no llegar a los dones y bienes celestiales, ya que el mismo mal reconoce que su hora ha llegado, la instauración del Reino de lo Cielos aquí en la tierra extirpará todo signo de maldad sembrada por él y sus secuaces.

El mayor miedo no es al chamuco, sino que el chamuco expresa su propio miedo ofreciendo tentaciones para no ser extirpado de la faz de la tierra, tentaciones que precisamente proceden de sus estrategias muy inteligentes para engañar y pretender hacernos caer, ya que es lo mejor que sabe hacer.

Pero hay que tener muy en claro que una tentación no significa haber caído ya en pecado, porque la tentación es tan sólo una propuesta, una invitación a pecar, a desviar el bien que podemos hacer en un aprovechamiento egoísta, hasta pretender caer en hacer un mal personal o ajeno, pero se distingue del pecado por el hecho que que no existe obra realizada de manera pecaminosa, no hay hechos.

Por lo que Jesús nunca pecó, tuvo tentaciones, pero nunca se concretizaron, y el pecado es la concretización de una obra mala. De igual manera, miles de tentaciones tendremos en el día para caer, pero si no caes no cometes falta alguna, queda en la pura intención y, la intención no cuenta para nada.