“Complementos”

“Complementos”

Juan 3, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: –«Te lo aseguro, tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

Nicodemo le preguntó: –¿Cómo puede suceder eso?

Le contestó Jesús: –«Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

——————————————

A primera instancia, creemos que el centro del universo lo somos nosotros, es decir, crees que lo eres tú, porque desde el momento en que nacemos, no hacemos otra cosa sino pedir atención y ser saciados en todos los aspectos de la vida. Necesidades que son conatos a nuestro ser, pero que en su momento pareciese que quedan permanentemente en nuestra vida, demandando constantemente todo a todos.

Aquí es donde Jesús resucitado nos brinda la oportunidad muy certera de crecer y no depender tan sólo de lo que humanamente se nos ha regalado, es por ello necesario nacer de nuevo, optar por una vida no tan sólo centrada en mí mismo, sino que hay que salir de nuestro ego y elevar la mirada para ver claramente de dónde venimos y a dónde vamos, así como los que están a nuestro alrededor.

Ya que centrados en nuestro ego, es imposible detectar de dónde viene el viento y a dónde va, porque no es relevante ni importante para mi, hay que nacer a esa vida más plena dónde la riqueza de los dones y capacidades de los demás nos complementan exitosamente; dónde descubrimos que existe algo más que yo y aún así más importante, sin degradar nuestra propia apreciación y autoestima.

Son esos complementos que además de los evidentemente reconocidos en esta tierra, nos ayudan y esclarecen los que vienen del cielo, y aquí es donde el complemento se plenifica, ya que no tan sólo dependemos del aquí y el ahora, sino que nuestra vida y espíritu se abre a donde pertenece, a lo eterno.

Cristo es el mejor y mayor complemento, ya que sin Él, tan sólo eres tú y tu efímera fama de quince minutos.

“Obediencia en el amor”

“Obediencia en el amor”

Juan 5, 17-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: –«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.

Jesús tomó la palabra y les dijo: –«Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro.

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.

Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.

Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.

Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.

No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.

Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

———————————————

Jesús, siendo Dios y Hombre verdadero, no hace alarde de su condición, sino que es consciente de su misión realizada amorosamente en obediencia al Padre, por lo que no realiza nada que no vaya con el plan Divino, tampoco se limita a no hacer nada de su propia iniciativa, claro que lo hace, pero todo en la línea de la Salvación.

Es por ello que así como lo remarca el evangelio, Jesús no hace nada por su cuenta, sino  tan sólo todo lo que le ve hacer al Padre, y como Jesús lo conoce perfectamente, no va a realizar milagros absurdos o contraproducentes, así se los pidan con fe y con ignorancia.

Así es que la mecánica será conocer cada día un poco más a Cristo, hacernos uno con Él, unirnos a través de Él con el Padre y no todo lo contrario, ya que ingenuamente deseamos que Dios se acople a nosotros en todo cuando la respuesta debe ser a la inversa.

Unámonos en obediencia al Padre así como Jesús, porque si no, todo cuanto hagamos no vendrá de Dios, sino de nuestra limitada voluntad y razonamientos, porque aunque le pongamos el título de Dios a nuestras inspiraciones, en ese caso tan sólo serán tuyas y eso no viene de Dios. Cuidado porque podemos engañarnos y eso no es bueno. La mayor certeza es cuando todo lo apliques con una verdadera caridad y no una verdadera dictadura que se la colgamos a Dios.

“Confianza mútua”

“Confianza mútua”

Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: —Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

——————————————-

Una de las cosas que encontramos como base para llegar a buen fin en cualquier encomienda es tener confianza, a veces creemos que tan sólo nosotros lo podemos todo porque lo sabemos hacer, sin embargo no es garantía de un buen desempeño, ni de compartir los dones otorgados y, es que hay que saber delegar y dar la confianza necesaria a los demás para que ellos mismos la desarrollen y hagan las encomiendas de manera certera y segura.

Si Dios no tuviera confianza en nosotros, Él lo haría todo, nada dependería en responsabilidad de ninguna persona, y lo esperaríamos todo de él. Comúnmente sucede que aquellas personas que no tienen confianza en si mismas, le delegan toda la responsabilidad a los demás o a Dios, claro para luego echar culpas de sus incapacidades.

Jesús es capaz de confiar, por ello llama a los Doce y los envía precisamente de dos en dos y sin respaldo alimenticio ni de otra índole, para que su confianza y seguridad se refuercen entre ellos humanamente hablando. Sin embargo en indispensable y muy necesaria a su vez la confianza en Jesús, en su poder, en su amor, ya que la obra se completa cuando ambas confianzas se fusionan en una sola dando como consecuencia las obras realizadas de manera efectiva y positiva.

La confianza debe ser en Dios claramente; en tí mismo, porque si no, bloqueas las gracias de Dios que te otorga como instrumento de su acción para ti y para los demás, y la confianza a su vez debe ser depositada en los demás, por ello debe de ser una confianza mutua y común, de lo contrario ta sólo se navega en medio de las insidias.

Confianza para obrar, confianza para recibir, confianza para amar. El resto Dios, los demás y tú mismo lo dan.

«¡Silencio, cállate!»

«¡Silencio, cállate!»

Mateo 5, 13-16

Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?». Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero, quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!».

————————————————-

Parece una dura expresión cuando a alguien le decimos exclamativamente que se calle, parecería una reacción de violencia contra sí y contra la persona afectada, eso en cuanto a las relaciones personales conflictuadas, en ese rubro parecería lo más normal dentro del calor de la una discusión.

Pero no necesariamente debemos de aplicarlo al plano de las relaciones personales, en ocasiones encontramos el mismo ruido en nuestro ambiente laboral, familiar e inclusive aquel en el que voluntariamente recreamos en nuestra mente como un distractor ante la realidad que por el momento nos circunda.

Parece que cuando estamos mas tranquilos, de algún lado acontece alguna contrariedad que viene a romper nuestro esquema de paz, y nos hace reaccionar de mil maneras, cosa que a Jesús no le afecta, es capaz de estar descansando a pesar de la tormenta, y no por que sepa lo que va a pasar, sino porque no se deja llevar ni responde a las amenazas del miedo que se presentan, no le dedica la atención que pretende distraerlo y meterlo en pánico, cosa que si aconteció con sus discípulos, y respondieron como el temor se los sugirió.

Por ello Jesús los reprende, le dan excesiva importancia al acontecimiento y se dejan obsesivamente llevar por el mismo, no los regaña por haberlo despertado, sino por lo frágil que ha sido sus voluntades ante esas circunstancias. No saben callar sus miedos.

Igual nos pasa a nosotros, cualquier amenaza que se presente, ya estamos predispuestos a responder como la misma lo espera, nos hemos hecho vulnerables y débiles ante los acontecimientos que suceden, por lo que es necesario como Jesús callarlos, no permitir que saturen la mente y dispersen nuestra inteligencia, dejándonos discapacitados ante las circunstancias, necesitamos fortalecernos, inclusive callar nuestra propia mente que no para de imaginar lo que si y lo que no será cuando aun no es. 

Es por ello que quien requiere la mayor atención eres tú mismo, no las circunstancias ni los ruidos, para que sepas reaccionar debidamente lo mejor, con serenidad y paz en su momento. Así que a todo lo que no tiene la debida importancia pero que te quiera distraer y perturbar dile «¡Silencio, cállate!».

“…Va creciendo, sin que él sepa cómo”

“…Va creciendo, sin que él sepa cómo”

Marcos 4, 26-34

En aquel tiempo, decía Jesús a las turbas: —El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. El duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega. Dijo también: —¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas. Con muchas parábolas parecidas les exponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

——————————————

Una de las explicaciones del Reino que hace Jesús en éstos ejemplos es la de la semilla, que refleja claramente cómo Dios es el autor mismo de todo, porque a veces nos sentimos muy confiados de que las cosas van a salir bien, pensando que en todo dependen de nosotros, y olvidando que somos colaboradores de Dios y Dios de nosotros.

A veces deseamos que todas nuestras encomiendas, labores y circunstancias, se den en el fin que deseamos muy particularmente, pero olvidamos que la gracia y el poder de Dios es quien todo lo lleva a buen fin.

Una cosa es ser partícipe de la responsabilidad, y otra cosa es ser al autor mismo, lo malo es cuando nosotros nos ponemos el título de autores, cuando en realidad sólo somos colaboradores, porque la semilla no da fruto tan sólo si le pones agua, o cuidados, tú no la haces crecer, ni la haces a voluntad dar frutos, es muy cierto que ayudaste, aquí es donde radica la grandeza de tu valiosa participación, pero no es obra tuya, es en común colaboración con el Creador.

Igual la obra de Dios en tu vida espiritual no depende tan sólo de tu elección de amarlo a voluntad, es fruto de respuesta del mismo amor de Dios, y tu santidad es partícipe de su santidad, es tu dedicación y esfuerzo, aunado a la misma gracia de Dios, que Él, sin que tu sepas hace lo suyo en ti. 

Basta con reconocer tu parte y a su vez la parte del Señor, porque hasta sin ti el Señor hace crecer sus frutos, cuan mejor ser darán si tu te dispones a ayudar, serás colaborador y a su vez digno receptor de sus dones.

“Se le echaban encima para tocarlo”

“Se le echaban encima para tocarlo”

Marcos 3, 7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

———————————————-

En la historia que conocemos de la humanidad, aunque existen bastantes cambios radicales en la forma de vida y costumbres de las personas, encontramos realidades que jamás ha dejado de existir, son las situaciones en las que caemos comúnmente en medio de nuestros cansancios, que nos hacen reaccionar a veces sin pensar violentamente, que revelan el estado anímico y espiritual en el que hemos caído.

En el mismo evangelio encontramos esa misma situación, no quiere decir que era propio de su tiempo, pero nos da una idea clara del entorno como e vivía en su momento. habla de situaciones en las que al presentarse Jesús se remarcan aun más radicalmente porque las personas sueltan el peso que vienen cargando en el mismo Jesús en quien están confiando.

Es por ello que se remarca “Se le echaban encima para tocarlo”, es un signo que revela esa situación humana que nunca cambia cuando la gente se estanca en sus propios problemas haciéndolos ordinarios como si fuera eso lo más normal.

Aquí es donde no debemos de juzgar esas situaciones porque cuando se dan, nos indican todo lo que hay detrás de los mismos, y si llegamos a caer en las mismas situaciones es porque hemos perdido el rumbo y el sentido a la confianza en Dios, además de hacer notar la debilidad espiritual propia, donde todo afecta y se refleja en el cansancio humano.

Por ello debemos de siempre fortalecernos para que esos brotes muy humanos no hablen por nosotros, sino que siempre tengamos puesta nuestra confianza en Dios, en  confidencialidad.

“Empezó a divulgar el hecho”

“Empezó a divulgar el hecho”

Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés». Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a él de todas partes.

——————————————————

Las grades obras y maravillas que Dios hace en nuestras vidas, claro que brindan tal cantidad de alegría y gozo que no pueden contenerse, pero si nuestra mente no mide las consecuencias de aquello, lo que para nosotros fue un bien, para otros puede ser una tragedia, si una tragedia ocasionada por nuestra misma euforia.

El caso es muy claro, que por lástima y compasión ante esta persona, cansada, cargando el peso del desprecio de su enfermedad, ante su sanción, se desborda de alegría, pero la alegría no siempre es bien recibida en todos los corazones, porque no sabemos como la vayan a recibir. En algunos fomentará el gozo, en otros la admiración, en otros la motivación por las obras de Dios, pero en otros tantos que no entienden ese don, buscaran sus propias interpretaciones personales sin descubrir la realidad de un fin sublime ni divino, sino simplemente material, y para no dejarlos atrás, también aquellos en los que genera envidias.

Por ello, ante la diversa reacción de la gente, ya no pudo llevar su plan iniciando con su Palabra que es alimento y que también sana, empezando con los corazones y culminando con la salud física.

Es decir le rompieron el esquema, como quien deshace totalmente tu plan personal para alguna actividad. La diferencia la hace Jesús, porque se reinventó en un nuevo proyecto y prosigue con misión, aunque fuera de los poblados, pero aún así exitosamente.

Es por ello que hay que tener cuidado incluso con nuestras alegrías, porque no sabemos en donde llegarán a parar y con quiénes, ademas de saber que si te rompen tu esquema, al igual que Jesús puedes reinventar uno mejor y exitoso. Al final de cuentas, todo es para  la gloria de Dios.

“Entró en la barca con ellos…”

“Entró en la barca con ellos…”

Marcos 6, 45-52

Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida apremió a los discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran hacia la orilla de Betsaida, mientras él despedía a la gente. Y después de despedirse de ellos, se retiró al monte a orar. Llegada la noche, la barca estaba en mitad del lago, y Jesús, solo, en tierra. Viendo el trabajo con que remaban, porque tenían viento contrario, a eso de la madrugada, va hacia ellos andando sobre el lago, e hizo ademán de pasar de largo. Ellos, viéndolo andar sobre el lago, pensaron que era un fantasma y dieron un grito, porque al verlo se habían sobresaltado. Pero él les dirige enseguida la palabra y les dice: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo». Entró en la barca con ellos, y amainó el viento. Ellos estaban en el colmo del estupor, pues no habían comprendido lo de los panes, porque eran torpes para entender.

________________________________________

Los procesos tanto de la vida así, como los de la fe, con mayor razón aún en éste último caso, Dios está al pendiente de ellos, nada escapa de su misericordiosa providencia ni de su bendita mano. El caso es que muchas veces las circunstancias varían un poco o un mucho, donde atareados con las responsabilidades de la vida, se nos dificulta asimilar aquello que en su momento nos acontece, es por ello que en dichos procesos es bueno tener una mano amiga y confiable en la que podamos descansar y recibir consejo.

El caso en éste segmento del evangelio que nos presenta marcos es muy claro cuando Jesús se percata de que presenciar el acontecimiento de la multiplicación de los panes, sus discípulos aún no lo han terminado de asimilar, y dentro de ese proceso, acontece que Jesús creyendo que el suceso los haría confiar y conocerlo aún más, no estaba bien definido, iba en camino pero no estaba totalmente asentado.

Tan es así que al verlo en medio de su crisis personal, no tan solo por los milagros presenciados, sino además por su trayectoria de vida a veces accidentada aunada a esto, les hacer reaccionar ante sí mismos muy violentamente, demostrando un miedo a pesar de estar en grupo, muy marcado que denota su falta de confianza y de seguridad ante sí mismos.

Es por ello que Jesús en medio de sus crisis, los calma, calma el entorno predisponiéndoles a recuperar la paz y “Entró en la barca con ellos”, es decir, no los deja solos, jamás aunque lejos los ha dejado sin su atención.

De igual manera acontece con nosotros, Jesús entra contigo en la barca que vas, ya sea de la alegría, del dolor, de la enfermedad, de la melancolía o de cualquier situación por la que estés pasando, nunca nos deja solos a pesar de nuestras reacciones de incredulidad y desesperanza en medio de las crisis que nos suceden. 

Basta con seguir confiando y dejar que pase la tormenta, pero nunca vas solo.

“Es mejor que vayan a dónde lo venden…”

Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. 

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. 

Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. 

Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

——————————————-

Una actitud es la generosidad y otra lo es el deber, ambas totalmente buenas cuando se ejercen, pero hay que tener muy en cuenta que una no supone a la otra, es decir, ante la necesidad de una persona solemos utilizar la generosidad para compartir algo como un deber, sobre todo del buen cristiano, solemos esquematizarlo como algo definido, más sin embargo existen situaciones donde no aplica.

Este esquema rebaja a una persona a la situación de discapacidad, donde no puede obtener lo que el otro si puede, elevando al otro en la postura del que debe compartir. En este caso ya no se trata con la misma dignidad y capacidades a ambos, porque uno la pierde y en el otro se le exalta, no se está en igualdad de condiciones cuando en realidad sí lo están.

En el caso de las vírgenes que esperan el novio, remarca que cinco eran necias y cinco sensatas, por lo que la actitud de necedad o el no ser precavidos, es ya un auto excluirnos y rebajar nuestra dignidad a esa postura, dependiendo de ello, pero gratis, porque nadie te ubica ahí, es una elección voluntaria. 

Sin embargo las sensatas, al ser muy precavidas, viendo a futuro lo que necesitaran y proveyéndolo, están preparándose para lo que venga, y su actitud siempre adelante, no es de rechazo ante las descuidadas que les piden compartir su aceite, simplemente las invitan a que de igual manera ellas salgan de ese estado de descuido y eleven sus vidas a otro rango, en el plano de la previsión porque ambas tienen las mismas capacidades y oportunidades, pero si no las quieren aprovechar, no es problemas de las precavidas, sino de las descuidadas.

Por eso la atenta y caritativa invitación de las sensatas a que las descuidadas “fueran a comprarlo a donde lo venden”, es a entrar en el ritmo del aprovechamiento de los dones de Dios, no a subutilizarlos y no a cargarlos sobre los hombros de los que si cumplen. Porque ambas tienen las mismas oportunidades. Igual que tú, igual que yo. Por eso en vez de pedirlo, ve  tu mismo y cómpralo donde lo venden, porque lo puedes hacer.

“Y el ganador es…”

Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”.

——————————————

Qué pena debería darnos estar buscando reconocimientos, que pertenecen al área de los deberes ordinarios, y hasta queremos que nos festejen lo más mínimo, porque tenemos un déficit de atención, que tiene sus raíces desde la infancia, donde pedías atención de tus padres y no la obtenías.

Situación superable, pero al contrario, si te mal impusieron a festejarte todas tus simplezas y ahora repites el esquema.

Hoy el Señor es muy claro, lo más sano, es ser conscientes de la lista de deberes naturales adquiridos en base a nuestras responsabilidades ordinarias que debemos hacer sin chistar, porque tenemos la capacidad para ello.

El cumplir con lo ordinario no es nada extraordinario, ni requiere el mérito, (vgr. Trabajar, hacer el aseo, estudiar, ejercicio, etc…) pero dichosos los que ya cumplen plenamente lo ordinario, porque ya están capacitados para lo extraordinario, y hacer después de ello algo más, es entonces donde entramos en el rango de la gracia, la caridad y la generosidad.

Pero si no puedes con lo ordinario, te dejo este reconocimiento en blanco para que lo imprimas y lo llenes con lo que te quieres alabar.

Buen día.