“La Santísima Trinidad”

“La Santísima Trinidad”

Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».

————————————————-

Uno de los misterios más grandes dentro de nuestra fe es La Santísima Trinidad, sin embargo no lo referimos a algo oculto secretamente, sino a una realidad tan grande que nuestra más basta inteligencia no alcanza a comprenderla ni a abarcarla, cuando menos en esta vida.

Sin embargo grandiosamente se nos revela aquello que de suyo basta para nuestra felicidad y salvación; tenemos un Padre, un Hijo y un Espíritu Santo, cada uno con toda la dignidad e individualidad de una persona, con una misión, con una acción concreta, pero sin embargo es un solo Dios, y cada uno es Dios.

Cómo es eso, pues no tiene caso que nos estemos quebrando el cerebro para descifrarlo, ya que comprenderlo en su ser no es el objetivo, sino lo que en realidad hace en toda la creación y concretamente en nosotros que nos descubrimos inteligentemente reconocidos como objeto de su amor, ya que sus mismos dones a diferente escala nos son participados y eso ya es una grata comprehensión de su ser.

Cuando nos libremos de esta limitada humanidad material, entonces será cuando lo veremos cara a cara y entonces comprenderemos enteramente su ser y sobre todo su amor. 

Sin embargo en el mismo credo afirmamos en algo el ser de Dios y su acción así como su misión, por lo que es bueno recordarlo enfatizando que creemos en Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo:

El Credo

El credo contiene toda la Fe católica.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracias del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Se divide en 12 artículos:

1° Art: “Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.”

a) Creo: Pongo mi Fe en que todo es verdad y una doctrina infalible, revelada por Dios.

b) Dios: ¿Quién es?

Es el ser infinitamente perfecto, creador de todo. Hay un solo Dios verdadero que premia a los buenos y castiga a los malos.

¿Cómo se puede probar la existencia de Dios por la razón?

1- Es la causa primera (nadie lo creo). Todo efecto tiene causa

2- La naturaleza tiene un orden

3- Todos los hombres, en la voz de la conciencia, saben lo que es bueno o malo. Esto es porque todos tienen un mismo creador.

Dios es:

Único: Porque sino sería contradictorio, no habría Dios verdadero.

Infinitamente grande.

Espíritu purísimo: No tiene cuerpo.

Un ser simplísimo: No tiene partes ni mezclas.

Eterno: Siempre existió, existe y existirá.

Inmutable: No cambia.

Infinitamente bueno (La suma bondad, todo lo bueno viene de Dios).

Omnisciente: Infinitamente sabio, conoce y sabe todo.

Omnipotente: Dios lo puede todo.

Atributos de Dios:

Santo           : Ama la virtud y aborrece el mal.

Justo            : Premia o castiga según las obras.

Misericordia: Va y busca al pecador, y lo perdona si se arrepiente de corazón.

Fiel               : Cumple las promesas y amenazas que hace.

Inmenso       : Esta en todas partes (no se puede medir); pero no todo es Dios. Esta en todos lados por escénica (todo su ser), por presencia (Todo lo ve y sabe) y por potencia (le da y conserva el ser).

Dios esta en tres lugares en forma especial:

En el cielo.

El alma del Justo.

En el templo.

La Santísima Trinidad:

Dios es el principio de todo; y el fin de todas las cosas, son para él y su mayor gloria por lo que es Dueño y Señor de todas las cosas.

En Dios hay tres personas realmente distintas que son el verdadero y único Dios .

Las tres personas son:

Dios Padre, se le atribuye la omnipotencia (la creación).

Dios Hijo, se le atribuye la sabiduría y redención.

Dios Espíritu Santo, se le atribuye la bondad.

c) Creador:

Creo todo de la nada, lo creo por amor.

El hombre tiene una dignidad mayor porque tiene alma (es lo más importante que tiene el hombre). El alma tiene dos potencias:

1- Inteligencia: Para conocer la verdad.

2- Voluntad: Para amar y alcanzar el bien.

El hombre elige que hacer, los animales no, por eso somos libres.

2° Art.: “Creo en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor…”

1- ¿Quién es Jesucristo? (SJ. 1, 1-16)

† † † En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por El, sin El nada se hizo. Cuanto ha sido hecho, en El es vida, y la vida es la luz de los hombres; la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la sofocaron.

Hubo un hombre enviado de Dios, de nombre Juan. Este vino como testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él. No era él la luz, sino el testimonio de la luz.

Existía la luz verdadera que, con su venida a este mundo, ilumina a todo hombre. Estaba en el mundo; el mundo fue hecho por El, y el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron. A todos los que lo reciben les da el ser hijos de Dios; los que no nacieron ni de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de querer de hombre, sino de Dios.

Y el Verbo se hizo carne, y habitó con nosotros, y nosotros vimos su gloria, gloria cual de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan daba testimonio de El y gritaba: “Este es del que yo dije: El que viene detrás de mí ha sido antepuesto a mí, porque era primero que yo”.

Tenía que salvar a la humanidad por lo cual tenia que ser hombre, pero como la dignidad de la ofensa se mide por la dignidad del ofendido la ofensa era infinita, entonces también tenia que ser Dios para que el padecimiento sea infinito.

En Jesucristo hay una sola persona, que es divina, y dos naturalezas, divina y humana; esta unión se llama Hipostática.

Dios de todo mal saca bien: Por el bautismo somos miembros del cuerpo místico de Cristo, la Iglesia, y por los méritos de Cristo tenemos más gracia que la que hubiéramos tenido sin pecado original.

2- ¿Porque la diversidad de nombres?

Principales títulos de Nuestro Señor:

Jesús: Significa “Dios salva”. (Hechos 4,12; 9,14; Sgo 2,7; SJ 15,16; etc.).

Cristo: “Mesías = Ungido”. Se ungía a los reyes, sacerdotes y algunos profetas, y su misión es: sacerdote, profeta y rey.

Hijo de Dios: Este título se usaba para quienes tenían una filiación intima con Dios. (Lc 22,70;  Mt. 6,9).

Señor: Es el nombre con el cual Dios se reveló a Moisés. Representa su dominio sobre el pecado, naturaleza, muerte, etc.

Razones de la divinidad de Cristo: (SJ 3,1-21)

– Las profecías de la sagrada escritura.

– Los milagros que hizo en confirmación de su divinidad.

– La resurrección de Jesucristo después de su muerte en Cruz.}

– La pureza de su doctrina y moral, dignas solamente de Dios.

– La fundación de la iglesia y su estabilidad a través de los tiempos, a pesar de las persecuciones de sus enemigos.

3° Art.: “…que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen…”

– El Espíritu Santo hizo la obra porque es bondad y amor. En el momento de la concepción ya existía antes sólo como Dios, en la concepción Jesús es engendrado, no creado, para ser también humano.

– San José solo es Padre adoptivo, lo crió.

– La madre es la Santísima Virgen María, la cual fue siempre virgen (antes, durante y después del parto).

4° Art.: “…padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado…”

Significa que Cristo no redimió y para ello tuvo que sufrir mucho, aunque lo hizo por amor, y no podemos ignorarlo, no debemos ser desagradecidos. Esto ocurrió en la época de Pilatos, es real.

5° Art.: “…descendió a los infiernos, al tercer día resucito de entre los muertos…”

No se refiere al infierno sino al limbo de los justos, este era el lugar a donde, hasta nuestra redención, iban las almas de los que morían en gracia de Dios. Las puertas del cielo estaban cerradas por el pecado original y Cristo las abrió llevando a las almas justas.

Así se cumple la profecía que dice que “hasta los muertos les llegará la buena noticia”.

La resurrección es verdad:

(Hechos 3,15; SJ 20, 19-29; Lc. 24,5-6).

Jesús se le apareció a numerosas personas luego de haber muerto y tenía un cuerpo glorioso. Podía comer y se lo podía tocar con lo cual tenia cuerpo; y propiedades del cuerpo glorioso como atravesar paredes.

Características del cuerpo glorioso:

1- Atravesar las paredes. Sutileza.

2- Agilidad (Iva a donde quería con solo pensarlo).

3- Impasible (Sin dolor).

4- Claridad (es como una luz que irradia el cuerpo).

Esta resurrección no es igual a las del evangelio (SJ 11,38-44) hechas por Cristo, sino eterna por eso toma el cuerpo glorioso. La única persona con este cuerpo es Cristo ya que el resto lo tendrá al fin del mundo.

La divinidad de Jesús estaba con el alma y el cuerpo, al resucitar se une el cuerpo y alma humano ya que la divinidad no se puede dividir.

6° Art.: “…subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.”

– Subió a los cielos en la ascensión.

– Esta a la derecha porque tiene la misma gloria.

¿Para que subió a los cielos?

1°- Para tomar posesión del reino que conquisto con su muerte.

2°- Para prepararnos un lugar en la gloria.

3°- para ser mediador y abogado delante del Padre eterno.

Jesús como naturaleza humana esta en el cielo y en la eucaristía; y con naturaleza divina en todas partes (porque es Dios). La ascensión a los cielos fue por sus propios medios, porque él quiso y tenía el poder para hacerlo. En cambio la Virgen María fue llevada por los ángeles, por eso se la llama asunción.

7° Art.: “Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y muertos.”

Vivos y muertos quiere decir buenos y malos. (Ecle 7,40).

Acuérdate de los novísimos o postrimerías y no pecarás; estos son:

1- Muerte: Ocurre cuando el alma se separa del cuerpo. A todos nos va a tocar, igual que el juicio, pero no sabemos cuando por lo que hay que vivir siempre bien.

2- Juicio: Ocurre inmediatamente después de la muerte; hay que pensar como vivimos ya que se nos va a juzgar según nuestras obras y la sentencia será infierno o cielo eternamente.

Habrá 2 juicios:

Particular: después de muertos.

Final: Se confirma la sentencia y se hace publica, este será al fin del mundo.

3- Infierno: En el hay sufrimiento por siempre, hay 2 tipos de penas:

Espirituales: del alma (Ej. privación de ver a Dios).

Corporales: del cuerpo (Ej. el fuego).

4- Cielo: Van las almas que mueren en gracia de Dios o las que han purgado, en el purgatorio, las penas de sus pecados. El purgatorio es temporario y el cielo eterno, donde lo más importante es ver a Dios.

El limbo de los niños: Sin bautismo no se puede ir al cielo y sin uso de razón no se puede condenar, por eso existe “el limbo de los niños” para los que mueren sin ser bautizados. 

( la existencia del limbo de los niños no es una verdad dogmática, sino solamente una hipótesis teológica. )

El vigente Catecismo de la Iglesia Católica, resumen oficial de la doctrina de la Iglesia, dice respecto a este tema:

En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: “Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis” (Mc 10, 14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo.

Catecismo, 1261

Fin del mundo: Cristo vendrá a juzgar a los vivos y muertos al fin del mundo, donde confirmará la sentencia particular. Aunque hay señales remotas (Apostasía general, predicación del evangelio por todo el mundo) y cercanas (Conversión de los Judíos, anticristo y cataclismos) en la biblia no se sabe cuando será por eso como dijo Cristo hay que: “Velad y orad”.

8° Art.: “Creo en el Espíritu Santo,…”

Es la 3° persona de la Santísima Trinidad, que es tan verdadero Dios como el Padre y el Hijo. Se le atribuye la santificación de las almas y la dirección de la Iglesia. Éste bajo en pentecostés sobre los apóstoles y la iglesia (Hechos 2,1-4).

Los dones no dependen del hombre, aunque éste debe pedirlos y una vez recibidos usarlos, sino del espíritu Santo que los infunde. Los infunde en nosotros para aumentar nuestras virtudes .

9° Art.: “…la Santa Iglesia Católica,…”

Creemos en la Iglesia Católica que fue fundada por Cristo. Esto incluye al Papa que posee infalibilidad (no se puede equivocar) en temas de religión y costumbres, y el magisterio de la Iglesia que es la encargada de formular los preceptos, estudiar la palabra de Dios, los misterios, establecer los dogmas, beatificaciones y todos los asuntos de relacionados con la religión. Al estar integrada por personas es de suponer que no es perfecta y tiene errores pero nunca importantes como beatificar a alguien que no es santo, confundir un dogma, etc. ya que Dios la asiste como el mismo lo dijo.

Y llegándose Jesús, les habló diciendo: “Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo cuanto yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo “. (Mt. 28, 18-20)

10° Art.: “…la comunión de los santos,…”

No importa donde estemos, las almas de los integrantes de la Iglesia forman un cuerpo cuya cabeza es Cristo. Estamos todos unidos y debemos orar los unos por lo otros. Estando en la tierra debemos rezar por nuestro prójimo y las almas del purgatorio; las almas que están en el cielo no necesitan de nuestra oración aunque pueden interceder por nosotros, claro esta que solo interceden ya que solo Dios tiene “poder” de hacer lo que quiere. Las almas del infierno no tienen salvación posible, lamentablemente están perdidas eternamente.

11° Art.: “…el perdón de los pecados,…”

Nadie es perfecto y la mayoría algo mal ha hecho pero no importa la gravedad ya que si estamos realmente arrepentidos y nos acercamos a Dios para servirle en adelante todo nos perdonará porque su misericordia es infinita. Para ello el mismo Jesús creo el sacramento de la confesión. 

12° Art.: “… la resurrección de la carne y la vida eterna.” 

La muerte no es definitiva, no solo perdura el alma que va al cielo, purgatorio o infierno según sus actos sino que al fin del mundo Cristo vendrá a juzgar a los vivos y muertos y quienes merecieron el cielo, y el purgatorio ya que este es un paso previo para purificar al alma, resucitaran y tendrán un cuerpo glorioso como el de Jesucristo luego de su resurrección. El cuerpo glorioso ya se explico en el articulo 5° 

“Tú lo sabes todo…”

“Tú lo sabes todo…”

Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: –«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: –«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».

Jesús le dice: –Apacienta mis corderos.

Por segunda vez le pregunta: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas?

Él le contesta: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

Él le dice: –Pastorea mis ovejas.

Por tercera vez le pregunta: –Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?

Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: –Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.

Jesús le dice: –Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.

Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: –Sígueme.

————————————————

Hay cosas que en nuestro obrar las hacemos bien, y hay otras que las hacemos no tan bien, y de hecho lo sabemos, pero estamos ya tan acostumbrados a ellas que no figuran como tema de discusión. Es un hecho que suponemos y presuponemos lo bien sabidas que pudieran ser de parte de los demás, pero eso es lo que nosotros pensamos, la realidad es que a veces es necesario remarcarlas no porque se dude, sino porque es bueno hacerlas notar como un sello característico en la relación, como lo es el sentirnos mutuamente aceptados y amados.

Encontramos la escena en que Jesús le pregunta tres veces a Pedro si lo ama, Jesús no duda jamás, pero lo hace no por sí, sino por Pedro, que es el que debe de caer en la cuenta de que el amor de Dios está garantizado, pero de igual manera el nuestro lo debe de estar en el mismo nivel y condiciones, sin excepciones ni amores unilaterales, sino a la par.

Sin embargo no duda Pedro en confirmar ese amor con la confianza de saberse amado y a su vez remarcar que ama al Señor, sabiendo sin miedos que en realidad Jesús ya sabe cuanto lo ama, por eso le dice con cierta inseguridad y tristeza “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero”. Testimonio necesario para la siguiente encomienda que precisamente requiere de esa confianza y de esa calidad de amor.

Al igual nosotros sabemos a ciencia cierta cuánto nos ama el Señor, pero recordemos que Él también sabe cuánto tú lo amas.

“¿Hasta dónde conocemos?”

“¿Hasta dónde conocemos?”

Juan 3, 31-36

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

—————————————-

Escuchamos en el evangelio que aquel que viene de lo alto está por encima de todos, pero no se trata de una superioridad en contraposición con una inferioridad del resto, sino que en realidad, se refiere a que ese lugar que ocupa lo es en virtud precisamente de la responsabilidad que conlleva, ya que mientras más alto esté, más responsabilidad tiene de aquellos que están desproveídos sin esa conciencia total de sus deberes y su propio ser.

Es su responsabilidad hacerlos crecer en ese estado de conciencia y también de conocimiento para que no queden limitados a su propia capacidad, sino que tienen la virtud de conocer cada vez más y ser cada vez más. 

Pero nos da miedo conocer porque sabemos que seremos más responsables de nosotros mismos y de los demás, por ello preferimos no adentrarnos en los misterios de Dios ni tampoco en el de los otros cercanos a nosotros. 

Ese que viene de lo alto, lo ve todo, aquello que no vemos porque no estamos ahí, pero que podemos hacerlo si lo decidimos. De aquí la importancia del “Testimonio”, que no solo habla, sino que comparte vivencialmente aquello que no conocemos.

Vale la pena conocer cada vez más, y más aún los misterios de Dios, los cuales dejan de ser misterio, porque no lo son, sino que son revelados generosamente, pero que seguirán siendo insondables para los que no los quieren conocer. Anímate, que la gracia va acompañada con ello.

“Misterios revelados sencillamente”

“Misterios revelados sencillamente”

Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: –«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!

En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas».

———————————————

La mente unida a la inteligencia humana, tiene una capacidad tan basta de creatividad que puede llegar a especular más allá de lo imaginable, pero con la inconveniencia de que de igual manera solemos complicar y tergiversar las cosas y los conceptos, los enredamos a tal grado que tan sólo sean inteligibles para quienes tienen que condicionar su mente para ello, esquematizándose de manera fija y cerrada.

Dios es tan simple en su pensamiento y voluntad, además de darnos su confianza para transmitir el mensaje y su Palabra, pero con nuestros enredos mentales a través de las generaciones hemos podido expresar algo y de manera un tanto complicada en las mismas Sagradas Escrituras, ahí está el primer testimonio de nuestra complejidad ya que para expresar un pensamiento divino es necesario un libro.

Por una parte es muy bueno porque expresa extensamente su contenido, aunque a veces lo complica, pero así es la confianza de Dios, a sabiendas que Él está en todos los procesos y qué bueno que así lo permitió, como nos conoce tan bien, después de autocomplicarnos y quebrarnos la cabeza, entonces caemos en cuenta de su simpleza. Pero que le vamos a hacer, así somos y Dios respeta nuestra lógica complicada porque incluso ahí se hace notar.

Por ello en sus múltiples parábolas y ejemplos concluye con un pensamiento sencillo que lo contiene todo, como el ejemplo donde remarca que en eso consisten la ley y los profetas resumidamente hablando, sin olvidar que el principal y único fundamento real al final es el amor.

“Lo que domina tu mente”

“Lo que domina tu mente”

Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: —Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.

Ellos comentaban: —Lo dice porque no tenemos pan.

Dándose cuenta, les dijo Jesús: —¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?

Ellos contestaron: —Doce. —¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?

Le respondieron: —Siete.

El les dijo: —¿Y no acabáis de entender?

————————————————-

No resulta nada extraño el mismo hecho de que según la etapa por la que estemos pasando dentro de nuestra vida hacia la madurez plena, nos topamos con fases y por ende con fijaciones mentales típicas de cada una de ellas, fases que como su mismo nombre lo indica, son temporales mientras las asimilamos y superamos.

Desafortunadamente algunas fijaciones llegan para quedarse o más bien dicho, para retenerlas, es entonces cuando se convierten en obsesiones que dominan toda nuestra vida como tema central inclusive en nuestras pláticas.

Hay quien se queda en la etapa infantil de posesividad, otros en la etapa de la adolescente fijación mental de la sexualidad, otros en la de impositiva autoridad, otros en la decadencia o en la inseguridad de la falta de alimentos, otros en sus hobbies tan variados, así como otros en sus odios. En fin, cada cual sabe donde se estanca.

Una de las razones de éste segmento del Evangelio resulta en la intención de demostrar mejores y mayores seguridades para no quedar tan sólo en las dependencias materiales, y para ello tenemos el ejemplo de el aislamiento en la barca mientras están en su travesía hacia su nuevo destino. Prueba incluso para ellos mismos ya que ante simplemente un olvido de llevar alimento, independientemente de lo importante del proyecto misionero que le sigue, brota la nativa y dominante inseguridad en ese momento de no tener suficiente pan. 

A pesar de las evidencias anteriores, esos temores independiente del testimonio ya presenciado, surge aquello que lo hemos hecho intrínseco y ordinario a nuestro ser, las inseguridades y la ordinaria falta de paz, que con cualquier atisbo de duda brota en su totalidad.

Así solemos reaccionar de igual manera nosotros, pero nunca es tarde revisar que suele dominar nuestra mente y, muy a tiempo estamos de librarnos de dicha carga cuando en realidad ya no es necesaria, confianza y libertad es lo que nos hace más falta.

“Él traerá la claridad”

Mateo 11, 16-19 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: —«¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado.” Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.”Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.» 

___________________________

Ya no es ninguna novedad el hecho de que las personas vivan inmersas en medio de su inconsciencia y falta de conocimiento en todas las áreas de las ciencias, apegados a sus propios sentimientos, que sin mesura los consideran ordinarios y ya normales, cuando en realidad son exagerados y sin la menor intención de sanarlos.

Por esa misma situación para algunos, una misma acción por benéfica que sea es tomada  y juzgada según el criterio personal les domine, donde el dicho sabio se confirma: “como son, juzgan”. Por lo que para algunos el mismo Jesús será calificado, como dice el mismo evangelio, ya sea un endemoniado o un comilón.

El problema radica en que en realidad no es ni una cosa, ni la otra. Eso lo considera la gente porque no tiene mayor opción de opinión que su propia limitación, su universo cognoscitivo y racional es muy corto y, ver la realidad los rebasa, por ello dan un juicio muy propio a su nivel.

Jesús trae precisamente esa ampliación de la mente y el corazón, donde invita a salir de esas limitaciones elegidas y prosperar precisamente con la claridad de la verdad y la sabiduría de Dios, porque sus hechos dan la razón a la verdad que predica. 

Dejemos que su claridad nos ilumine en todos los sentidos de nuestra vida.

“Tomar más en serio el Adviento”

Mateo 7, 21.24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. 

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente». 

———————————————— 

En esta semana primera del tiempo del Adviento, la invitación a vivirlo es muy constante, sobre todo como ese tiempo de gracias especiales que se nos dan para aumentar la santidad o restaurarla en caso de haberla menguado por el pecado, oportunidad que no se limita a simplemente reconocer dicho tiempo como una festividad de festividades sociales, eso debe ser un signo externo que nos ayuda a reconocer la gracia concreta que se nos da en la participación sobre todo en el ámbito espiritual. 

No negamos que tenemos que celebrar, el origen de ello es la alegría por la pronta venida del Señor a nuestras vidas como un hecho real, prometido y próximo. Sin embargo queremos invitar a que no quede esta oportunidad en tan solo la invocación vocal “Señor, Señor”, Esa se puede decir en un ambiente poético, o en un ambiente de fe profunda, donde el corazon reboza de alegría, donde la boca se nos llena al proclamarla como una oración de fusión de corazón a corazón con el Creador mismo. 

Es ya aprovechar el terreno adecuado para seguir construyendo sobre roca, porque de otra manera, estaremos a lo mejor sí, viviendo y celebrando los tiempos adecuados, pero superficialmente a tal grado de año con año construir sobre arena. 

El año pasado igual, éste, igual, el que entra siguiendo la tradición igual, “pero igual a qué”, a una oportunidad de seguir creciendo con lo construido sobre roca, que año tras año se incrementa, o nuevamente empezar de cero porque se construyó sobre arena, donde ya no hay nada. 

De nosotros depende qué terreno vas a ubicar para construir tu santidad. La oportunidad esta puesta este adviento. El recuento lo puedes analizar al finalizar el año en el qué verás la diferencia.

“¿Qué tan lejos puedes ver?”

“¿Qué tan lejos puedes ver?”

Lucas 6, 39-42

En aquel tiempo, ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro, si bien cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «hermano, déjame que te saque la mota del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».

_______________________________

Al respecto de la visibilidad podemos tomarla en tres vertientes, la primera: tal cual la reportan los meteorólogos, puede ser desde ilimitada hasta nula si es que hay niebla, ésta depende totalmente de los factores externos. La segunda es: la que reporta tu vista personal, es decir, sería perfecta si no presenta problemas de miopía o hipermetropía, entre otros males que afectan a la visión, ésta depende de su salud óptica. La tercera es un conjunto de las dos anteriores, mezclada con la propia experiencia y la sabiduría divina que nos ayuda a discernir en lo que vemos en el ahora y proyectarlo a futuro.

La tercera forma de ver las cosas es la que nos atañe, ya que de suyo existen limitantes  a la visión que para nada son externos, sino que en su totalidad dependen de nosotros, ya que nos imponemos a ver tan sólo las cosas que queremos ver y que buscamos intencionalmente, limitando el rango de situaciones y cosas que no conocemos por ignorancia al hacerlas aun lado como si nada tuviéramos que ver con ellas.

Dentro de esas limitaciones adoptamos ciertas posturas mental-visuales que ciertamente como vigas al frente del ojo, no dejan ver lo que está al frente ni la realidad de las cosas, eso limita la capacidad de actuar porque no se ve en realidad dónde ayudar, es por ello  necesario quitarlas para ver claro como y por dónde atender los demás de manera certera. 

De otra manera, sólo entorpecemos y dañamos con nuestra ceguera en el camino, y eso tampoco lo vemos, pensamos que ayudamos, cuando en realidad no. Es necesario eliminar todo cuando limite nuestra vista, para poder ver a lo lejos, ver hasta dónde pueden llegar los demás y hasta dónde puedo llegar yo. 

Si no podemos ver cómo ayudar al hermano, será señal de que necesitarás bastante ayuda, ya que demuestras no tener capacidad de ver inclusive lo tuyo.

“Delegación acompañada”

“Delegación acompañada”

Mateo: 16, 13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo entonces: “dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

_____________________

Vivimos en un mundo de humanos, que destituye a los humanos, que promueve en base a derechos la participación en actividades que lo denigran y llevan al pecado de manera oficial para contradictoriamente remarcar el dolor generado y escandalizarse del mismo. Hace nuestra cultura que dejemos de confiar en la humanidad para idealizar instituciones y falsas seguridades.

Quitando la confianza en el hombre, le quita su autoridad, entonces quedamos al amparo directo de Dios, pero nos presentan un dios que no sabe salvar sin antes ser manipulados, por ende, terminamos confiando de manera rebelde en todo lo contrario a lo que se refiera a Dios, ya que el dolor se asienta como lo ordinario y un poco más no importa.

Dejamos de confiar en aquellos que precisamente por medio de su intercesión, delegados para ello, los ha llamado y preparado para que guíen en la verdad, dando a conocer la misma voluntad de Dios para toda la humanidad.

Es el caso de Pedro, no es elegido por su poder, sino porque precisamente sabe combinar su experiencia, su inteligencia, su entrega y su amor, con la gracia de Dios que complementa.

Podríamos decir que nadie es digno, de lo que Dios nos comparte por esa mala influencia que nos han sembrado sobre no confiar en los demás, pero Dios nos invita, participa y  hace dignos por su misericordia a ser instrumentos de su gracia.

Dios lo puede, falta que lo creamos, ya que Dios se vale de incluso las personas más indeseables para hacerte crecer y estar preparado para su gracia. Dios delega, pero no deja solo, delega y acompaña, ya que la persona hace el mínimo y Dios el resto.

“Saber valorar”

Saber valorar”

Mateo: 13, 44-52

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.

El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. También se parece el Reino de los cielos a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación.

¿Han entendido todo esto?” Ellos le contestaron: “Sí”. Entonces él les dijo: “Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante al padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas”.

__________________

Una de las características que se nos brindan al buscar a Dios, es la de identificarlo tal cual es y conocerle cada día un poco más, para ello es necesario frecuentarle en la oración, los sacramentos, la meditación, la escucha de la Palabra y el trato personal, donde se refuerza esa alianza de amistad y nos santifica.

El evangelio nos presenta cómo su misma gracia y sabiduría nos transforma a tal grado de aprender a elegir lo que realmente vale la pena y nos hace felices, ya que sin esos dones nos vamos a buscar tan sólo lo que materialmente tenemos al alcance, a lo mejor sí, llenándonos de riquezas que en su momento se acaban o las podemos perder y quedarnos con la simpleza de los bienes materiales sin crecer ni una pizca en amor y generosidad.

El ejemplo del Rey Salomón es muy claro cuando su reinado no lo basó en sus fuerzas armadas, ni es las arcas del tesoro, ni en su arsenal para la guerra, ni en las relaciones con los llamados famosos, sino que se basó en el don de la inteligencia y la sabiduría, dones que con ellos puede obtener y administrar en abundancia todos los anteriores.

Es por ello, que en el Reino de Dios aquí en la tierra, hay que saber valorar las grandes y pequeñas cosa que en realidad son importantes, como esa perla, ese tesoro escondido que tan sólo un buen valuador sabe identificar su valía.

Volvamos a  redescubrir lo que es importante, como tu familia, tus amigos, tu salud mental y física, los bienes materiales y las riquezas, la belleza de tu propia alma, y no utilizarlos tan sólo para beneficio abusivo e inmediato que termina en la nada, ya que con ellos puedes vivir y crecer hasta la misma eternidad.