“…Estaban asombrados y se preguntaban…”

“…Estaban asombrados y se preguntaban…”

Mateo (13, 54-58)

En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: “¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?” Y se negaban a creer en él. Entonces, Jesús les dijo: “Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”. Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.

————————————————

Por lo general cuando una persona se asombra de algo, es porque su capacidad y conocimiento de las situaciones y las cosas está en cierta medida comprendida, pero el asombro viene cuando sobre lo ya conocido surge una nueva realidad que no es totalmente comprensible, aquí interviene el reinterpretar esa novedad porque hay un cambio, y ahí es donde nos cuesta cambiar esquemas ya definidos mentalmente hablando.

No es que dudemos, pero esquematizamos todo naturalmente de una manera tan ordinaria que nos parece raro sobre todo en las personas las novedades y es que suelen cambiar, aquellas amistades y personas conocidas cuando sus circunstancias se modifican.

A veces deseamos que todos siga en el mismo esquema, que nada cambie pero nada queda estático, hasta las personas mas confiables cambian, unos para bien y otros no tanto. Sin embargo en el caso de Jesús resulta un cambio radical puesto que aquellos que lo tenían cercano, por el crecimiento ordinario como persona entre los suyos no se dieron cuenta de su papel.

Jesús a pesar de las dificultades sigue adelante, enseñando y asombrando a los suyos, será un proceso que implicará muchas dudas con su respectivas aclaraciones, proceso natural de crecimiento gradual.

Lo malo es cuando como lo dice el Evangelio “se negaban a creer en Él” actitud que implica un rechazo voluntario, donde el asombro se convierte en cierto recelo, cierta envidia, cierta desventaja, donde las dudas son transformadas en ataques despectivos de descrédito, así que si ahí no le permiten realizar y demostrar su obra, no será impedimento para seguir, lo hará en otro lado donde sí aprovechen la gracia a recibir.

De igual manera, si no estorbamos, mucho ayudamos, pero si lo hacemos, solos nos denigramos, de igual manera la obra de Dios ser hará, a pesar de tu asombro o no.

“Despejando dudas”

“Despejando dudas”

Juan: 16, 16-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Dentro de poco tiempo ya no me verán; y dentro de otro poco me volverán a ver”. Algunos de sus discípulos se preguntaban unos a otros: “¿Qué querrá decir con eso de que: `Dentro de poco tiempo ya no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver’, y con eso de que: ‘Me voy al Padre’?” Y se decían: “¿Qué significa ese ‘un poco’? No entendemos lo que quiere decir”.

Jesús comprendió que querían preguntarle algo y les dijo: “Están confundidos porque les he dicho: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán y dentro de otro poco me volverán a ver’. Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría”.

_______________________

El hecho de que los discípulos fueran invitados y elegidos por Jesús, no supone el que conocieran todo el misterio de Dios, o estuvieran preparados para ello, por el contrario, aún no conociéndole tienen toda la capacidad de ir creciendo a su lado, ya que Jesús no mira su historial o curriculum, sino lo que pueden llegar a dar y a ser.

Es totalmente natural que no conozcan ni entiendan los nuevos conceptos que Jesús revela, de igual manera tienen todo el derecho de preguntar, sin ser tomados como faltos de inteligencia, cuando lo más sano es despejar las dudas directamente, antes de quedar faltos de información y llenos de suposiciones erróneas.

Aunque aquí en el plano de la fe no basta con tan solo indagar en el conocimiento de los misterios de fe de manera metódica a través de la teología, además es necesario abrir nuestra mente y corazón a los dones del Espíritu Santo, pedirlos y disponernos a ello con el encuentro asiduo del Señor por medio de la oración, la contemplación, los sacramentos, las obras hechas con caridad y toda una actitud que refleje el amor de Dios e todo cuanto hagamos, sin rayar en extremismos. 

Es el Espíritu Santo quien complementará y llevará a toda la plenitud de la verdad todos los conceptos antes conocidos, es por ello que de nuestra parte dispongamos los intereses de conocerle, pero además el permitir que Dios mismo ilumine nuestras mentes para unificarlas en un solo concepto que profundice la verdad en sí misma.

“Cuestionando a la Sabiduría”

“Cuestionando a la Sabiduría”

Mateo: 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”
Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.

________________________

Es todo un rollo cuando nuestra personalidad se encuentra invadida ya sea por la soberbia, donde sentimos que todo lo podemos y sabemos, a tal grado de que cuando alguien nos opaca, pretendemos descartarlo del medio donde apenas brillamos. O por el contrario, poseemos una conciencia personal de autoestima tan baja, que pretendemos todo el tiempo navegar con un perfil bajo, donde nadie te tome en cuenta por tus miedos infundados pero reales para tu persona.

Es el caso en el evangelio cuando Jesús de manera franca, abierta y sencilla, aclara  situaciones teológicas de su tiempo ante aquellos que se dicen saber, como lo eran los saduceos y los fariseos, ya que pueden incluso hasta tomar de manera politizada su conocimiento para mantener un cargo o  un lugar. 

Se remarca que uno de ellos, que era doctor de la ley, pretende cuestionar a Jesús para probar la ortodoxia de su doctrina, de tal manera que sea verdadera y centrada. Y qué bueno que lo hace si su finalidad es asertiva en defensa de la verdad, pero si es para ridiculizar a Jesús, resulta inversa su acción al ser confrontado con la misa ley y verdad que profesa, ya que la exigencia a su pregunta redunda en aceptarla y vivirla como tal sin manipulaciones, porque más clara no puede ser al explicarla el mismo autor de la ley y la sabiduría.

No queda más que hacer como dice el dicho: “es de sabios corregirse” ya que no se puede cuestionar a aquel que vive en plenitud la propia sabiduría hecha vida. La humildad de saber decir un “no sé”, habla de una sana sabiduría, más que de un conocimiento en necedad sostenido, que no llega a la confianza ni a la tranquilidad que redunda en felicidad, con una conciencia tranquila basada en la seguridad que da la verdad.

“Santo Tomás”

“Santo Tomás”

Juan: 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús, y los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”. Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Luego le dijo a Tomás: “Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree”. Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”.

_______________________

Cada vez que se nos invita a abordar el tema de la fe, no resulta tan fácil ante un esquema que tan sólo se aboca a lo asimilable por nuestros cinco sentidos, es decir, tan sólo la creación material. Es necesario reconocer que somos entes dotados de un espíritu el cual de igual manera se fortalece y desarrolla con aquello que le alimenta y que proviene de las gracias de Dios.

No es novedad que entre los mismos apóstoles encontremos diferencias entre ellos, por la sencilla razón de que no todos asimilan las situaciones con la misma apertura y disposición, ya que cada uno lleva un proceso personal, natural y razonable.

Por ello Tomás se da el lujo de dudar, ya que para él es necesario llevarlo de esa manera y auto convencerse a sí mismo, y no que para que los demás lo sepan.

Muchas veces con justa razón afirmamos un “no creeré”, totalmente aceptable, pero lo que no es aceptable es que lo utilices como defensa para no crecer y conocer aquello que nos es connatural y, quedarnos estancados voluntariamente sin beneficio personal ni comunitario.

La duda e incredulidad se destierra con el conocimiento y acercamiento a Dios, pero si no lo hacemos, nos radicalizaremos aún más en nuestras posturas truncas y vacías que no llevan más que a la confusión generalizada.

¿Por qué surgen dudas en su interior?

¿Por qué surgen dudas en su interior?

Lucas 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.


Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.


Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.


Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

_________________________________

Ya en nuestros días es muy común dudar de todo, con eso de que tenemos millones de datos informativos al alcance de la mano con el internet, sin previa formación y un juicio bien educado y establecido, resulta confuso todo cuanto se nos presenta por todos los medios, que directa o indirectamente están a nuestro alrededor, y con los que sin un sabio discernimiento repercute en nuestro modo de vivir así como de pensar.

Y es que se sigue usando la técnica de la serpiente ante Adán y Eva, es decir, confundirlos mezclando una porción de verdad con otro gran tanto de mentiras y contradicciones, por ello nos resulta tan obvio tantas dudas en nuestro interior.

Lo malo es cuando ante la constante saturación de dudas nos sobreviene un auto sabotaje que ante toda acción y situación de vida por más buena que ésta sea, incluso personal y familiar, tenemos que flagelarnos con dudas si lo que hacemos o lo que hacen los demás está bien, surgen las inseguridades y los miedos actuando de manera equivoca. 

Tan equivoco es el ambiente que no somos conscientes de la auto protección natural para defendernos de aquello que nos va matando poco a poco, no tan solo en los alimentos, sino en las actitudes tóxicas en las insanas relaciones que se van dando en nuestra cultura y ambiente, que a e estas alturas nos parece lo más normal del mundo.

Si la duda es para aclararla y afianzar la verdad, es buena, pero si es para enfatizar y acentuar un mal y el dolor, no es muy provechosa que digamos, sino todo lo contrario. Por ello ante la duda, disiparla con la verdad, pero no con aquella que nos dice la serpiente, sino con la que viene del Hijo de Dios.

“Falsa indignación”

“Falsa indignación”

Lucas 11, 37-41

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa. Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo: —Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo.

_______________________

Todos en su momento somos muy dados a cuidar la imagen, dígase la física, dígase la intelectual, dígase la relacional. Es muy propio hacerlo además de que estamos en todo el derecho como tal. Aquí no existe ningún problema siempre y cuando la realidad represente a la apariencia, como un todo indisoluble.

El problema radica cuando dentro de nuestros esquemas de pensamiento adquirido, como lo pueden ser tradiciones o legislaciones, así mismo como las costumbres, son un buen aparato para detrás del mismo aparentar normalidad en ese rubro cuando no.

Entonces pueden aparecer los excesos que detrás de la cortina se dan, pero que bajo las apariencias nos sirven como excusa para juzgar a los demás y, como ejemplo tenemos el caso del fariseo que invita a comer a Jesús, pero se indigna de la no cuidada pero auténtica y franca apariencia así como pasar de alto los rituales tradicionales, que no dejan de ser pecata minuta, pero que con ello se justifican dándose baños de pureza y sana actitud.

Juzgan desde la falsedad de imagen, y eso no dura, es una falsa indignación que sirve para denigrar aún más la actitud de los demás sobre la propia, es un mecanismo de defensa para ocultar su verdad.

Por ello Jesús nos invita a ser auténticos, de una sola pieza, parece imposible, pero quien lo logra se arma de una virtud que pocos se dignan portar y claro, te revela a aquellas personas que valen la pena por su integridad.

¿Por qué esta generación pide una señal?

¿Por qué esta generación pide una señal?

Marcos 8, 11-13

En aquel tiempo, salieron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús, pidiéndole una señal del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide una señal? Yo os aseguro: no se dará a esta generación ninguna señal». Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta.

______________

Como que los tiempos se han vuelto verbalmente más dinámicos, facilitando solicitar información y datos sin siquiera ver de donde vienen ni a donde van, si son verdad o si son mentiras, sin relacionarlos directamente con la realidad ni con las personas.

Por ello en ese plan de superficialidad y parcialidad lo más fácil es pedir una prueba. El pedir esa prueba es un rechazo y una falta de respeto no sólo a Jesús no sólo a su misión, sino ignorar su persona, la realidad misma revela su propia vaciedad y la proyectan en su expresividad, ante esa actitud Jesús no les alimenta su morbosidad, ni sigue la corriente acreditando su postura en la que se quieren afirmar.

Además las obras de Dios y sus milagros se dan en el contexto de la fe, no en de la duda y el espectáculo, imagínate el dolor de Jesús al oficialmente desacreditarlo, así no obra porque entonces sería una actuación de despecho, se rebajaría a ese nivel y por supuesto que no lo hará.

Nos invita a no caer en el contexto superficial de esta generación ni exigirle milagros celestiales que los utilizaremos para tirarlos a la basura. Sí nosotros no le damos el lugar que se merece, el no lo tomará a la fuerza para quedar bien, tan fácil que es dejarlos en su ignominia, e irse a la orilla opuesta. Actitud que nosotros mismos deberíamos hacer cuando no respetan tu dignidad.

“Despejando dudas”

“Despejando dudas”

Juan: 16, 16-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Dentro de poco tiempo ya no me verán; y dentro de otro poco me volverán a ver”. Algunos de sus discípulos se preguntaban unos a otros: “¿Qué querrá decir con eso de que: `Dentro de poco tiempo ya no me verán, y dentro de otro poco me volverán a ver’, y con eso de que: ‘Me voy al Padre’?” Y se decían: “¿Qué significa ese ‘un poco’? No entendemos lo que quiere decir”.

Jesús comprendió que querían preguntarle algo y les dijo: “Están confundidos porque les he dicho: ‘Dentro de poco tiempo ya no me verán y dentro de otro poco me volverán a ver’. Les aseguro que ustedes llorarán y se entristecerán, mientras el mundo se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero su tristeza se transformará en alegría”.

_______________________

El hecho de que los discípulos fueran invitados y elegidos por Jesús, no supone el que conocieran todo el misterio de Dios, o estuvieran preparados para ello, por el contrario, aún no conociéndole tienen toda la capacidad de ir creciendo a su lado, ya que Jesús no mira su historial o curriculum, sino lo que pueden llegar a dar y a ser.

Es totalmente natural que no conozcan ni entiendan los nuevos conceptos que Jesús revela, de igual manera tienen todo el derecho de preguntar, sin ser tomados como faltos de inteligencia, cuando lo más sano es despejar las dudas directamente, antes de quedar faltos de información y llenos de suposiciones erróneas.

Aunque aquí en el plano de la fe no basta con tan solo indagar en el conocimiento de los misterios de fe de manera metódica a través de la teología, además es necesario abrir nuestra mente y corazón a los dones del Espíritu Santo, pedirlos y disponernos a ello con el encuentro asiduo del Señor por medio de la oración, la contemplación, los sacramentos, las obras hechas con caridad y toda una actitud que refleje el amor de Dios e todo cuanto hagamos, sin rayar en extremismos.

Es el Espíritu Santo quien complementará y llevará a toda la plenitud de la verdad todos los conceptos antes conocidos, es por ello que de nuestra parte dispongamos los intereses de conocerle, pero además el permitir que Dios mismo ilumine nuestras mentes para unificarlas en un solo concepto que profundice la verdad en sí misma.

¿Por qué surgen dudas en su interior?

¿Por qué surgen dudas en su interior?

Lucas 24, 35-48

Cuando los dos discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cosas, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Ellos, desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo: “No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo yo”. Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: “¿Tienen aquí algo de comer?” Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a comer delante de ellos.
Después les dijo: “Lo que ha sucedido es aquello de que les hablaba yo, cuando aún estaba con ustedes: que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos”.
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: “Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto”.

_________________________________

Ya en nuestros días es muy común dudar de todo, con eso de que tenemos millones de datos informativos al alcance de la mano con el internet, sin previa formación y un juicio bien educado y establecido, resulta confuso todo cuanto se nos presenta por todos los medios, que directa o indirectamente están a nuestro alrededor, y con los que sin un sabio discernimiento repercute en nuestro modo de vivir así como de pensar.

Y es que se sigue usando la técnica de la serpiente ante Adán y Eva, es decir, confundirlos mezclando una porción de verdad con otro gran tanto de mentiras y contradicciones, por ello nos resulta tan obvio tantas dudas en nuestro interior.

Lo malo es cuando ante la constante saturación de dudas nos sobreviene un auto sabotaje que ante toda acción y situación de vida por más buena que ésta sea, incluso personal y familiar, tenemos que flagelarnos con dudas si lo que hacemos o lo que hacen los demás está bien, surgen las inseguridades y los miedos actuando de manera equivoca.

Tan equivoco es el ambiente que no somos conscientes de la auto protección natural para defendernos de aquello que nos va matando poco a poco, no tan solo en los alimentos, sino en las actitudes tóxicas en las insanas relaciones que se van dando en nuestra cultura y ambiente, que a e estas alturas nos parece lo más normal del mundo.

Si la duda es para aclararla y afianzar la verdad, es buena, pero si es para enfatizar y acentuar un mal y el dolor, no es muy provechosa que digamos, sino todo lo contrario. Por ello ante la duda, disiparla con la verdad, pero no con aquella que nos dice la serpiente, sino con la que viene del Hijo de Dios.

“Ante dudas, pruebas”

“Ante dudas, pruebas”

Lucas 7, 19-23

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Cuando llegaron a donde estaba Jesús, le dijeron: “Juan el Bautista nos ha mandado a preguntarte si eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro”.

En aquel momento, Jesús curó a muchos de varias enfermedades y dolencias y de espíritus malignos, y a muchos ciegos les concedió la vista. Después contestó a los enviados: “Vayan a contarle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso el que no se escandalice de mí”.

________________________

Es muy eficaz una explicación que demuestre aquello que disipa la duda, dándose en su momento una satisfacción que sacia el intelecto de conocer algo nuevo y comprobarlo. La metodología puede ser teórica, práctica, vivencial, narrativa, imaginativa y testimonial entre otras. Cada quien utiliza la que mayormente le facilite la asimilación aunque sistemáticamente utilizamos el método de aprendizaje tanto inductivo como deductivo. Curiosamente lo estandarizamos de tal manera que llegamos a optar por que todo conocimiento adquirido pase por los mismos y a veces no aplica como tal.

Entonces vienen las dudas, esa que no dejan de oscilar en nuestra mente de vez en cuando y que a su vez nos hacen reaccionar; cosa nada buena, porque de suyo la regla principal siempre será: “Ante la duda, es mejor no obrar”, pero por lo general se hace caso omiso y la duda la utilizamos como un elemento a proclamarlo mezclado con la crisis que conlleva de manera externa y por ende tratando de que la duda de lo que sea se implante como tal en los demás sin querer conocer la verdad al respecto, a veces usado sistemáticamente como tema común y compartiendo una crisis comunitaria entre los que adolecen de ello.

Jesús se arriesga a demostrar sí es el que se espera, el que habrá de venir, con los hechos, y digo que es un riesgo porque a lo mejor no alcanzan a descubrir quién es Jesús, pudiendo confundirlo con un curandero mágico, o con todo lo que se imaginen según su idiosincracia.

Sin embargo Jesús no quiere ufanarse de su ser, sabiendo que sí es el Mesías, no lo proclama a los cuatro vientos pidiendo un reconocimiento enfermizo, fanático y adictivo a Él. Por el contrario, lo demuestra con hechos concretos que vienen de la Gracia y Poder de Dios, para confirmar su ser y no tan sólo platicarlo.

Al Igual nosotros, más que estudiar una teología profunda, para iniciar a reconocerlo y conocerlo más de cerca, hay que ver de cerca los milagros que acontecen diariamente, desde al despertar, hasta poder respirar sin que nos haga falta el aire y miles de detalles más en los que se manifiesta, una vez identificado, puedes disipar tus dudas con el estudio eclesiástico teológico y así descubrir las pruebas que a un tiro de piedra las puedes encontrar.