“Piedras Angulares”

“Piedras Angulares”

Marcos: 12, 1-12

En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo: “Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue de viaje al extranjero.

A su tiempo, les envió a los viñadores a un criado para recoger su parte del fruto de la viña. Ellos se apoderaron de él, lo golpearon y lo devolvieron sin nada.

Les envió otro criado, pero ellos lo descalabraron y lo insultaron. Volvió a enviarles a otro y lo mataron. Les envió otros muchos y los golpearon o los mataron.

Ya sólo le quedaba por enviar a uno, su hijo querido, y finalmente también se lo envió, pensando: ‘A mi hijo sí lo respetarán’. Pero al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron: ‘Éste es el heredero; vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Se apoderaron de él, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña.

¿Qué hará entonces el dueño de la viña? Vendrá y acabará con esos viñadores y dará la viña a otros.

¿Acaso no han leído en las Escrituras: La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente?” Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí.

__________________

Somos cada uno de nosotros muy susceptibles de quedarnos impresionados con las imágenes de personas que aparecen frecuentemente en los medios, se convierten en modelos propuestos a seguir, además de toda la publicidad que les rodea, que al final de cuentas, no es otra cosa sino crear una imagen impuesta y conocible por todos, que no siempre es la real.

Es aquí cuando olvidamos a todo un mundo de personas alrededor de quienes se dicen modelos, actores, emprendedores o personas famosas, se nos olvida, porque no se ven aquellos que hacen todo lo posible para que esa persona luzca. 

Una persona es el conjunto de experiencias y hechos que lo han formado, nunca se hace sola, iniciando con la familia y continuando con la formación humana, espiritual y académica que adquiera, y en cada área has varias personas que nos dan eso, que son partícipes de quienes somos.

Es por ello que no siempre quienes se dicen protagonistas lo son, en realidad son la imagen de la construcción externa, pero las piezas angulares que la forman no se ven y están en los puntos básicos de su contexto. Son esas personas que en silencio trabajan tras bambalinas para que otros brillen y sin ellos no lo hacen.

Es importante ser esas piedras angulares que sin necesidad de publicar lo que hacen, realizan una gran labor. Gracias a ellos seguimos y son merecedores de reconocimiento. Gracias a todos ellos por ser quienes son y porque son parte de un todo, siempre partícipes y tomados muy en cuenta dentro del mismo plan de Dios.

“Tengan valor…”

“Tengan valor…”

Juan: 16, 29-33

En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.

Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.

___________________

Cada ves más las tendencias para manifestar la fe en un ambiente ordinario, van a la baja, se tiene un miedo terrible para afirmar que se ama a Dios, porque el ambiente cada vez más se torna intolerante y promotor de todo cuanto vaya en contra de la ley de Dios.

Como que la humanidad se cansa de ver hacer el bien y es tan vulnerable que fácilmente torna su pensamiento a lo contrario de la noche a la mañana, como si no pasara nada y se apoya en quienes han caído en dicho pesimismo para sentirse que no son los únicos.

Ante este mundo de rechazos, los miedos son más manifiestos, a tal grado que oficialmente se pide no tener signos explícitos cristianos hasta en nuestras paginas electrónicas para no ofender a los demás. Miedos que si los seguimos alimentando crecerán hasta convertirse en monstruosos e indomables.

Por ello el Señor nos recuerda que su gracia es tan grande, que puede eso y más, ya que fortalecidos con su gracia, perder la paz no es tan fácil, que es por donde inicia el ataque a nuestra persona por el amor a Dios que profesamos, aún más nos pide que tengamos valor, ya que la muestra Jesús mismo nos la puso y venció. Mayor respaldo en Él no podemos tener para que nuestro valor esté sostenido de la seguridad que el obtuvo para nosotros.

“Librarnos de la incredulidad”

“Librarnos de la incredulidad”

Marcos: 16, 9-15

Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron.

Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.

_______________________

No es nada raro encontrar que los discípulos de Jesús así como los doce, van por un camino de crecimiento, donde desprendernos de lo material es muy difícil, ya que los dones espirituales nos son participados por pura generosidad de Dios, pero tenemos que descubrirlos, ubicarlos y hacerlos crecer, cosa que aún falta en muchos de ellos.

Sin embargo de palabra y de testimonio, bastó toda la formación que el Señor Jesús les brindó, mientras estaban acompañándolo a tiempo completo pero que aún falta asimilar, ya que la reacción de Jesús ante todos ellos después de su resurrección es de admiración por tanta incredulidad.

A eso debemos añadir el miedo que les tenía preso por la muerte de Jesús en la que se estancaron, situación dura porque implicaba sus propias vidas, y tres días no bastaban para reaccionar ante tal impacto.

Pero el tiempo apremia, por eso Jesús no deja que otras circunstancias les enfríe su fe, su caridad y su amor, les reclama su incredulidad y los invita a que sean testigos de su resurrección para que vayan a emprender la misión para la que fueron llamados, de llevar el Evangelio a toda creatura.

Es por ello digno de tomar en consideración el librarnos de la incredulidad, que entorpece procesos y evita que siga creciendo la misma fe, hasta afianzarse fuertemente para dar testimonio con las propias obras y el compromiso personal.

“Domingo de Ramos”

“Domingo de Ramos”

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN MATEO (26, 14-27, 66)

¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?” Ellos quedaron en darle treinta monedas de plata. Y desde ese momento andaba buscando una oportunidad para entregárselo.

¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?

El primer día de la fiesta de los panes Ázimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”. El respondió: “Vayan a la ciudad, a casa de fulano y díganle: ‘El Maestro dice: Mi hora está ya cerca. Voy a celebrar la Pascua con mis discípulos en tu casa’ “. Ellos hicieron lo que Jesús les había ordenado y prepararon la cena de Pascua.

Uno de ustedes va a entregarme

Al atardecer, se sentó a la mesa con los Doce, y mientras cenaban, les dijo: “Yo les aseguro que uno de ustedes va a entregarme”. Ellos se pusieron muy tristes y comenzaron a preguntarle uno por uno: “¿Acaso soy yo, Señor?” Él respondió: “El que moja su pan en el mismo plato que yo, ése va a entregarme. Porque el Hijo del hombre va a morir, como está escrito de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre va a ser entregado! Más le valiera a ese hombre no haber nacido”. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le respondió: “Tú lo has dicho”.

Éste es mi Cuerpo. Ésta es mi Sangre

Durante la cena, Jesús tomó un pan, y pronunciada la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen y coman. Este es mi Cuerpo”. Luego tomó en sus manos una copa de vino, y pronunciada la acción de gracias, la pasó a sus discípulos, diciendo: “Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, Sangre de la nueva alianza, que será derramada por todos, para el perdón de los pecados. Les digo que ya no beberé más del fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre”.

Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas

Después de haber cantado el himno, salieron hacia el monte de los Olivos. Entonces Jesús les dijo: “Todos ustedes se van a escandalizar de mí esta noche, porque está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea”. Entonces Pedro le replicó: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré”. Jesús le dijo: “Yo te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces”. Pedro le replicó: “Aunque tenga que morir contigo, no te negaré”. Y lo mismo dijeron todos los discípulos.

Comenzó a sentir tristeza y angustia

Entonces Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a los discípulos: “Quédense aquí mientras yo voy a orar más allá”. Se llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: “Mi alma está llena de una tristeza mortal. Quédense aquí y velen conmigo”. Avanzó unos pasos más, se postró rostro en tierra y comenzó a orar, diciendo: “Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero que no se haga como yo quiero, sino como quieres tú”. Volvió entonces a donde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: “¿No han podido velar conmigo ni una hora? Velen y oren, para no caer en la tentación, porque el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. Y alejándose de nuevo, se puso a orar, diciendo: “Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”. Después volvió y encontró a sus discípulos otra vez dormidos, porque tenían los ojos cargados de sueño. Los dejó y se fue a orar de nuevo, por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Después de esto, volvió a donde estaban los discípulos y les dijo: “Duerman ya y descansen. He aquí que llega la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense! ¡Vamos! Ya está aquí el que me va a entregar”.

Echaron mano a Jesús y lo aprehendieron

Todavía estaba hablando Jesús, cuando llegó Judas, uno de los Doce, seguido de una chusma numerosa con espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El que lo iba a entregar les había dado esta señal: “Aquel a quien yo le dé un beso, ése es. Aprehéndanlo”. Al instante se acercó a Jesús y le dijo: “¡Buenas noches, Maestro!” Y lo besó. Jesús le dijo: “Amigo, ¿es esto a lo que has venido?” Entonces se acercaron a Jesús, le echaron mano y lo apresaron.

Uno de los que estaban con Jesús, sacó la espada, hirió a un criado del sumo sacerdote y le cortó una oreja. Le dijo entonces Jesús: “Vuelve la espada a su lugar, pues quien usa la espada, a espada morirá. ¿No crees que si yo se lo pidiera a mi Padre, Él pondría ahora mismo a mi disposición más de doce legiones de ángeles? Pero, ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, que dicen que así debe suceder?” Enseguida dijo Jesús a aquella chusma: “¿Han salido ustedes a apresarme como a un bandido, con espadas y palos? Todos los días yo enseñaba, sentado en el templo, y no me aprehendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las predicciones de los profetas”. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

Verán al Hijo del hombre sentado a la derecha de Dios

Los que aprehendieron a Jesús lo llevaron a la casa del sumo sacerdote Caifás, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos. Pedro los fue siguiendo de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote. Entró y se sentó con los criados para ver en qué paraba aquello.

Los sumos sacerdotes y todo el sanedrín andaban buscando un falso testimonio contra Jesús, con ánimo de darle muerte; pero no lo encontraron, aunque se presentaron muchos testigos falsos. Al fin llegaron dos, que dijeron: “Éste dijo: ‘Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres días “. Entonces el sumo sacerdote se levantó y le dijo: “¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan en contra tuya?” Como Jesús callaba, el sumo sacerdote le dijo: “Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios”. Jesús le respondió: “Tú lo has dicho. Además, yo les declaro que pronto verán al Hijo del hombre, sentado a la derecha de Dios, venir sobre las nubes del cielo”.

Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras y exclamó: “¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?” Ellos respondieron: “Es reo de muerte”. Luego comenzaron a escupirle en la cara y a darle de bofetadas. Otros lo golpeaban, diciendo: “Adivina quién es el que te ha pegado”.

Antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces

Entretanto, Pedro estaba fuera, sentado en el patio. Una criada se le acercó y le dijo: “Tú también estabas con Jesús, el galileo”. Pero él lo negó ante todos, diciendo: “No sé de qué me estás hablando”. Ya se iba hacia el zaguán, cuando lo vio otra criada y dijo a los que estaban ahí: “También ése andaba con Jesús, el nazareno”. Él de nuevo lo negó con juramento: “No conozco a ese hombre”. Poco después se acercaron a Pedro los que estaban ahí y le dijeron: “No cabe duda de que tú también eres de ellos, pues hasta tu modo de hablar te delata”. Entonces él comenzó a echar maldiciones y a jurar que no conocía a aquel hombre. Y en aquel momento cantó el gallo. Entonces se acordó Pedro de que Jesús había dicho: ‘Antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces’. Y saliendo de ahí se soltó a llorar amargamente.

Llevaron a Jesús ante el procurador Poncio Pilato

Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Después de atarlo, lo llevaron ante el procurador, Poncio Pilato, y se lo entregaron.

Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que Jesús había sido condenado a muerte, devolvió arrepentido las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: “Pequé, entregando la sangre de un inocente”. Ellos dijeron: “¿Y a nosotros qué nos importa? Allá tú”. Entonces Judas arrojó las monedas de plata en el templo, se fue y se ahorcó.

No es lícito juntarlas con el dinero de las limosnas

Los sumos sacerdotes tomaron las monedas de plata y dijeron: “No es lícito juntarlas con el dinero de las limosnas, porque son precio de sangre”. Después de deliberar, compraron con ellas el Campo del alfarero, para sepultar ahí a los extranjeros. Por eso aquel campo se llama hasta el día de hoy “Campo de sangre”. Así se cumplió lo que dijo el profeta Jeremías: Tomaron las treinta monedas de plata en que fue tasado aquel a quien pusieron precio algunos hijos de Israel, y las dieron por el Campo del alfarero, según lo que me ordenó el Señor

¿Eres tú el rey de los judíos?

Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó: “¿Eres tú el rey de los judíos?” Jesús respondió: “Tú lo has dicho”. Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato: “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?” Pero El nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado. Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos: “¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?” Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia.

Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle: “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”.

Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó: “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?”, ellos respondieron: “A Barrabás”. Pilato les dijo: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?” Respondieron todos: “Crucifícalo”. Pilato preguntó: “Pero, ¿qué e mal ha hecho?” Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: “¡Crucifícalo!” Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se lavó las manos ante el pueblo, diciendo: “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes”. Todo el pueblo respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!” Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran.

¡Viva el rey de los judíos!

Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a todo el batallón. Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha y, arrodillándose ante Él, se burlaban diciendo: “¡Viva el rey de los judíos!”, y le escupían. Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

Juntamente con Él crucificaron a dos ladrones

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz. Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; Él lo probó, pero no lo quiso beber. Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo. Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ‘Éste es Jesús, el rey de los judíos’. Juntamente con Él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz

Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole: “Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”. También se burlaban de Él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo: “Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en Él. Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues Él ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’ “. Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban.

Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?

Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz: “Elí, Elí, ¿lemá sabactaní?”, que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Algunos de los presentes, al oírlo, decían: “Está llamando a Elías”.

Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros le dijeron: “Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo”. Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes

Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente. Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron: “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”.

Estaban también allí, mirando desde lejos, muchas de las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

José tomó el cuerpo de Jesús y lo depositó en un sepulcro nuevo

Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús, y Pilato dio orden de que se lo entregaran. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo depositó en un sepulcro nuevo, que había hecho excavar en la roca para sí mismo. Hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se retiró. Estaban ahí María Magdalena y la otra María, sentadas frente al sepulcro.

Tomen un pelotón de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como quieran

Al otro día, el siguiente de la preparación de la Pascua, los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato y le dijeron: “Señor, nos hemos acordado de que ese impostor, estando aún en vida, dijo: ‘A los tres días resucitaré’. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el tercer día; no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: ‘Resucitó de entre los muertos’, porque esta última impostura sería peor que la primera”. Pilato les dijo: “Tomen un pelotón de soldados, vayan y aseguren el sepulcro como ustedes quieran”. Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, poniendo un sello sobre la puerta y dejaron ahí la guardia.

___________________

Hoy se presenta la lectura completa de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo por parte del evangelio de San Mateo, para empaparnos de los acontecimientos que celebraremos en esta Semana Santa, celebraciones primordiales, por lo que se nos invita a quedarnos con el suceso que viviremos en estos días.

“La alegría debe dominar”

“La alegría debe dominar”

Lucas 15, 1-10 

En aquel tiempo, se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: Ese acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme! , he encontrado la oveja que se me había perdido. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas para decirles: |¡Felicitadme! , he encontrado la moneda que se me había perdido. Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta. 

_______________________

En toda circunstancia que nos acontece, no faltan los motivos negativos que pueden empapar todo un evento o situación, marcándolo como algo que no es digno de mencionar porque de suyo desata una serie de emociones que hacen caer el cualquier ánimo por muy estable que traigamos.

Por lo general actuamos en consecuencia con el dolor, de maneras muy diversas, más por el contrario, el Señor Jesús ofrece precisamente herramientas de índole espiritual, para fortalecer esa voluntad, ese espíritu y ese ánimo, aunque sea bombardeado por una cultura pesimista y de muerte.

De suyo todo su pensamiento implica la alegría, la felicidad, la paz, la tranquilidad y  la gracia, como algo a lo que invariablemente y sin excepción todos estamos capacitados. Lo malo acontece cuando en medio de nuestra debilitada voluntad y cansados, solemos darle una excesiva importancia a cualquier acontecimiento, ya sea positivo o negativo, y engancharnos en eventos que no tienen importancia, pero que se ven al parejo e igual de grandes en medio de nuestra saturada mente.

Además debemos encontrar la realidad del Reino de los Cielos, que no es ficticio, sino una real y autentica forma de vida que sostiene todo evento con una actitud muy positiva, llena de los dones de Dios, ya que si un sencillo evento, como la pérdida de una simple moneda y su recuperación redunda en alegría, cuánto más no debería de dar la misma estabilidad de nuestras vidas, a las que estamos impuestos como un don de Dios que no valoramos.

Es por ello que la tristeza en medio de los Hijos de Dios no debe dominar, sino la alegría. Más si nuestra vida no va muy acorde a la voluntad de Dios, entonces la orillamos a que viva limitada sin la belleza de aquello que Dios otorga a quienes la quieren recibir, y por ende en infelicidad, pero tiene solución, porque bien sabemos que cuando deseemos aceptar el camino de la felicidad, lo haremos mediante el único medio seguro que es Jesús.

“Actitud ante todo”

“Actitud ante todo”

Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas: Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle, apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y si llega entrada la noche o de madrugada, y los encuentra así, dichosos ellos».

_________________________

No podemos dejar que la vida se nos pase como si no pasara nada, sobre todo en el plano de la seguridad personal, pensamos que nunca nos pasará nada malo, y ojalá que así sea, pero la realidad nos va presentando situaciones que en su momento debemos atenderlas y a veces nos agarran desprevenidos.

Para ello y a veces por sistema, se nos pide que tengamos seguros financieros que cubren ciertas áreas según sea lo que pagues, pero no debemos de basarnos solamente en ellos, de igual manera, no todo es dinero en esta vida, no todo es alimento y vestido, también debemos de prever nuestro cuidado espiritual.

Hoy una gran mayoría desatiende su vida espiritual, lo cual conlleva a tomar una actitud negativa por la flaqueza en las virtudes y dones que nos refuerzan para manejar las situaciones no deseadas.

Tendremos una salud impecable y una fuerza tal para competir en un triatlón y ganar el primer lugar, pero aún así eso no es garantía de tener una mente y una psicología estable, mucho menos que seas una persona fuerte en su fe y en su trato fraterno y caritativo.

Hay que de igual manera, como cuidamos todo lo físico y material, restituir y cultivar el área espiritual, estar preparados para lo que venga sin esperarlo como sistema de vida, así nuestra actitud será confiada y sin temores. Actitud que el señor reconoce en aquellos que lo hacen llegando a la dicha, como virtud obtenida y donada por Dios.

Siempre preparados y confiados, siempre atentos al paso del Señor por nuestras vidas. Actitud ante todo, aquella que contagie a cuanto se presente en tu vida. Actitud que revele en ti la presencia del Reino de los cielos ya entre nosotros y se haga palpable.

“Miedos tempranos”

“Miedos tempranos”

Juan 16,16-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver.»

Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”, y eso de “me voy con el Padre”?»

Y se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice.»

Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, pero poco más tarde me volveréis a ver”? Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»

________________________

Es ya una adicción el apegarnos a lo mucho o poco que tenemos al momento, ya sean personas, situaciones o cosas, la esperanza se vuelve frágil, ya que solemos depositar nuestra total confianza en ellos, a tal grado que no toleramos ni tan sólo un poco, el  dialogar la más mínima posibilidad de perderlos, porque desmorona nuestra estabilidad.

Esto hace que vivamos llenos de miedos tempranos, típicos de una persona codependiente de aquello que lo ha convertido en su soporte y estabilidad vital. Y aunque la realidad pinte otra situación, o en su defecto, no se den las cosas como nuestro temor lo dicta, sufrimos las pérdidas de una manera tan crónica y real, aunque no estemos perdiendo nada.

Situación que les aconteció a los discípulos de Jesús, puesto que estaban en la plenitud de la estabilidad y relación cercana con Él, de una manera tan agradable que no deseaban que eso cambiara, convirtiéndose sus inseguridades y temores en una disputa  en la que se pusieron a discutir sin entenderla, hasta que Jesús les habla de manera clara y sin miedo a la verdad que esclarece todo.

De igual manera, debemos de no temer a la verdad, ya que esos miedos tempranos opacan la razón, sin entender, ni vivir el presente, deteriorando la realidad, cuando no hay necesidad mientras no llegue lo que suponemos será un temor; cuando llegue, entonces nos preocuparemos, mientras tanto para que sufrir los miedos tempranos que carecen de existencia, porque no dejan de ser fantasmas irreales y surrealistas de nuestra propia mente e inseguridad.

“Reciprocidad natural”

“Reciprocidad natural”

Mateo: 5, 43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.
Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto”.

____________________________

Dentro de las relaciones humanas encontramos un aspecto básico y fundamental en toda interacción personal que denominamos la aceptación, es decir sentirnos integrados en un ambiente en el que la confianza sea mutua y sin distinción.

Eso sería lo más natural, la excepción viene cuando en medio de las relaciones personales iniciamos a demandar una atención especial, un ser tomado en cuenta y remarcar diferencias aunque éstas no sean reales sino mentales y clasistas.

Es entonces cuando descartamos de nuestro medio a aquellas personas que no compaginan con el entorno ni con nuestra ideología o clase, sin olvidar que en realidad es una reacción defensiva ante un pavor tremendo a perder la aceptación de los que se dicen cercanos y que me acreditan en su rol.

Jesús es muy claro y es natural que no estipule ante tanta basura mental, la cosa es simple, basta con amar y aceptar incluso a aquellos que según nuestro concepto sean malos, sobre todo como una maduración de nuestra mente y persona.

La reciprocidad debe ser nata y natural, no forzada ni prefabricada, porque con ésta última se generan personas que en medio de sus miedos viven desconfiando y cuidándose de todo mundo con un falso trato social.

El mayor mérito se da cuando la relación se da sin prejuicios, pero sobre todo cuando se ama en pleno sin limitantes mentales que bloquean no tan sólo una sana relación, sino la mutua santificación.

“La Tentación no es pecado”

“La Tentación no es pecado”

Lucas: 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán y conducido por el mismo Espíritu, se internó en el desierto, donde permaneció durante cuarenta días y fue tentado por el demonio. No comió nada en aquellos días, y cuando se completaron, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan”. Jesús le contestó: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”.
Después lo llevó el diablo a un monte elevado y en un instante le hizo ver todos los reinos de la tierra y le dijo: “A mí me ha sido entregado todo el poder y la gloria de estos reinos, y yo los doy a quien quiero. Todo esto será tuyo, si te arrodillas y me adoras”. Jesús le respondió: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.
Entonces lo llevó a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, arrójate desde aquí, porque está escrito: Los ángeles del Señor tienen órdenes de cuidarte y de sostenerte en sus manos, para que tus pies no tropiecen con las piedras”. Pero Jesús le respondió: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”. Concluidas las tentaciones, el diablo se retiró de él, hasta que llegara la hora.

__________________________

Una de las tareas del maligno consiste en hacernos peder la amistad con Dios y todas las gracias obtenidas por una simple razón: el hecho de que aún nosotros podemos pedirlas y conservarlas hasta que se nos conceda regresar a la casa del Padre, situación que el mismo chamuco rechazó y perdió, por lo que su envidia a los propios dones de Dios compartidos con cada uno de nosotros y aún más aquellos que deseamos conservarlos, pretende arrebatarlos, no porque los desee, sino porque no quiere que los aprovechemos ya que nos quiere perdidos como él.

Queriendo atacar la humanidad de Jesús ante las principales necesidades que acarrea como lo es el alimento, el poder y el poseer para asegurar nuestra supervivencia, así como la aceptación de los demás, le propone desviar la atención de su misión otorgándole aquello que puede ofrecer en este mundo material, disfrutar de ello para no llegar a los dones y bienes celestiales, ya que el mismo mal reconoce que su hora ha llegado, la instauración del Reino de lo Cielos aquí en la tierra extirpará todo signo de maldad sembrada por él y sus secuaces.

El mayor miedo no es al chamuco, sino que el chamuco expresa su propio miedo ofreciendo tentaciones para no ser extirpado de la faz de la tierra, tentaciones que precisamente proceden de sus estrategias muy inteligentes para engañar y pretender hacernos caer, ya que es lo mejor que sabe hacer.

Pero hay que tener muy en claro que una tentación no significa haber caído ya en pecado, porque la tentación es tan sólo una propuesta, una invitación a pecar, a desviar el bien que podemos hacer en un aprovechamiento egoísta, hasta pretender caer en hacer un mal personal o ajeno, pero se distingue del pecado por el hecho que que no existe obra realizada de manera pecaminosa, no hay hechos.

Por lo que Jesús nunca pecó, tuvo tentaciones, pero nunca se concretizaron, y el pecado es la concretización de una obra mala. De igual manera, miles de tentaciones tendremos en el día para caer, pero si no caes no cometes falta alguna, queda en la pura intención y, la intención no cuenta para nada. 

“Aún más fortaleza y sanación”

“Aún más fortaleza y sanación”

Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?”
Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.

__________________________

Uno de los aspectos que en nuestra vida impera como algo totalmente necesario es el alimentarnos, ya que de ello depende nuestro propio rendimiento y salud, además de que no hacerlo se considera un atentado contra la propia vida, tanto en lo cívico como en lo religioso.

Sin embargo en varias culturas y religiones se sugiere como un medio de purificación y a su vez de sanción y fortalecimiento del espíritu que la final debe imperar en nuestras vidas y no tan sólo las reacciones instintivas que en nuestros días se absolutizan creando incluso una adicción al comer.

Incluso dentro de cualquiera tratamiento medico, para cualquier procedimiento en pro de la salud es necesario estar en ayunas, ya que podría complicar las cosas. Pues algo similar ocurre en nuestra vida, se nos invita a saber desintoxicarnos, pero no tan sólo de las toxinas adquiridas por la mala calidad de nuestra alimentación, sino además de todo aquello que satura nuestra alma y la envenena.

Hay que dejar de comer humano con las críticas mordaces, dejar de consumir pornografía, dejar de alimentar nuestros odios y dolores, dejar de frecuentar esas amistades tóxicas que alimentan nuestros vacíos y los dañan, dejar de consumir bebidas nocivas, y todo aquello que te vende una falsa felicidad.

Ayunando además de todo esto, promoveremos en lo personal una mayor fortaleza y sanación, por ello el ayuno en un viernes como hoy predispone y ayuda a poder limpiar todo lo demás.