“Visitación de la Santísima Virgen María”

Visitación de la Santísima Virgen María”

Lucas: 1, 39-56

En aquellos días, María se encaminó presurosa aun pueblo de las montañas de Judea y, entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen.

Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre”. María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

___________________

En el misterio de la Visitación, el preludio de la misión del Salvador

Catequesis mariana

Santo Padre Juan Pablo II

2 de octubre de 1996

En el relato de la Visitación, san Lucas muestra cómo la gracia de la Encarnación, después de haber inundado a María, lleva salvación y alegría a la casa de Isabel. El Salvador de los hombres oculto en el seno de su Madre, derrama el Espíritu Santo, manifestándose ya desde el comienzo de su venida al mundo.

El evangelista, describiendo la salida de María hacia Judea, use el verbo anístemi, que significa levantarse, ponerse en movimiento. Considerando que este verbo se use en los evangelios pare indicar la resurrección de Jesús (cf. Mc 8, 31; 9, 9. 31; Lc 24, 7.46) o acciones materiales que comportan un impulso espiritual (cf. Lc 5, 27¬28; 15, 18. 20), podemos suponer que Lucas, con esta expresión, quiere subrayar el impulso vigoroso que lleva a María, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a dar al mundo el Salvador.

El texto evangélico refiere, además, que María realice el viaje “con prontitud” (Lc 1, 39). También la expresión “a la región montañosa” (Lc 1, 39), en el contexto lucano, es mucho más que una simple indicación topográfica, pues permite pensar en el mensajero de la buena nueva descrito en el libro de Isaías: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación, que dice a Sión: ‘Ya reina tu Dios’!” (Is 52, 7).

Así como manifiesta san Pablo, que reconoce el cumplimiento de este texto profético en la predicación del Evangelio (cf. Rom 10, 15), así también san Lucas parece invitar a ver en María a la primera evangelista, que difunde la buena nueva, comenzando los viajes misioneros del Hijo divino.

La dirección del viaje de la Virgen santísima es particularmente significativa: será de Galilea a Judea, como el camino misionero de Jesús (cf. Lc 9, 51).

En efecto, con su visita a Isabel, María realiza el preludio de la misión de Jesús y, colaborando ya desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo, se transforma en el modelo de quienes en la Iglesia se ponen en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos.

El encuentro con Isabel presenta rasgos de un gozoso acontecimiento salvífico, que supera el sentimiento espontáneo de la simpatía familiar. Mientras la turbación por la incredulidad parece reflejarse en el mutismo de Zacarías, María irrumpe con la alegría de su fe pronta y disponible: “Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel” (Lc 1, 40).

San Lucas refiere que “cuando oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno” (Lc 1, 41). El saludo de María suscita en el hijo de Isabel un salto de gozo: la entrada de Jesús en la casa de Isabel, gracias a su Madre, transmite al profeta que nacerá la alegría que el Antiguo Testamento anuncia como signo de la presencia del Mesías.

Ante el saludo de María, también Isabel sintió la alegría mesiánica y “quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno'” (Lc 1, 41¬42).

En virtud de una iluminación superior, comprende la grandeza de María que, más que Yael y Judit, quienes la prefiguraron en el Antiguo Testamento, es bendita entre las mujeres por el fruto de su seno, Jesús, el Mesías.

La exclamación de Isabel “con gran voz” manifiesta un verdadero entusiasmo religioso, que la plegaria del Avemaría sigue haciendo resonar en los labios de los creyentes, como cántico de alabanza de la Iglesia por las maravillas que hizo el Poderoso en la Madre de su Hijo.

Isabel, proclamándola “bendita entre las mujeres” indica la razón de la bienaventuranza de María en su fe: “¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc 1, 45). La grandeza y la alegría de María tienen origen en el hecho de que ella es la que cree.

Ante la excelencia de María, Isabel comprende también qué honor constituye pare ella su visita: “De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?” (Lc 1, 43). Con la expresión “mi Señor”, Isabel reconoce la dignidad real, más aun, mesiánica, del Hijo de María. En efecto, en el Antiguo Testamento esta expresión se usaba pare dirigirse al rey (cf. IR 1, 13, 20, 21, etc.) y hablar del rey-mesías (Sal 110, 1). El ángel había dicho de Jesús: “EI Señor Dios le dará el trono de David, su padre” (Lc 1, 32). Isabel, “llena de Espíritu Santo”, tiene la misma intuición. Más tarde, la glorificación pascual de Cristo revelará en qué sentido hay que entender este título, es decir, en un sentido trascendente (cf. Jn 20, 28; Hch 2, 34-36).

Isabel, con su exclamación llena de admiración, nos invita a apreciar todo lo que la presencia de la Virgen trae como don a la vida de cada creyente.

En la Visitación, la Virgen lleva a la madre del Bautista el Cristo, que derrama el Espíritu Santo. Las mismas palabras de Isabel expresan bien este papel de mediadora: “Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo saltó de gozo el niño en mi seno” (Lc 1, 44). La intervención de María produce, junto con el don del Espíritu Santo, como un preludio de Pentecostés, confirmando una cooperación que, habiendo empezado con la Encarnación, esta destinada a manifestarse en toda la obra de la salvación divina.

Fuente: Corazones.org∫

“A Servir”

“A Servir”

Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

———————————————————

Es un hecho bien sabido que cuando algo en nuestro obrar o pensar no es muy bueno, solemos estar a la expectativa, con una actitud defensiva por si las dudas, y todo por no querer cambiar eso que día a día nos daña. Actitud que con el caminar del tiempo la transformamos en ordinaria y hasta la promovemos a los cercanos como un falso bien.

Una de las cosas en el caminar de Jesús, sabiendo la restauración que consigo lleva por dondequiera que va, resalta la actitud de los endemoniados, los cuales es notorio que según su naturaleza reaccionen muy negativa y violentamente, a sabiendas que su tiempo está contado. Por ello no les permite hablar, y no es aquí el caso de que sea Jesús quien se imponga y los obligue, sino que la reacción de dichos seres es desesperada, así como su interacción negativa ante la gracia de Dios.

Lo mismo al igual que en esos tiempos sigue aconteciendo hoy en día, los demonios saben quién es Jesús, y saben reconocer inmediatamente a aquellos que son sus discípulos, los que pretenden crecientemente actuar y vivir a su imagen y santidad, por lo que no te extrañe el ataque de la misma manera y a la misma intensidad cuando las obras de Dios las hagas presentes en tu vida y las transmitas.

Ataques que recibirás no de un demonio expulsado del mismo infierno o saliendo de una fisura en la tierra; ataque que llegará donde menos lo pienses y desgraciadamente de aquellos a veces en quien más confías, aquellos que son vulnerables y débiles en su espíritu porque decididamente no han querido fortalecerlo con las gracias de Dios, llámalos amigos, vecinos, familia, esposo o esposa, hermano o hermana, y todo tipo de relación en confianza que puedas tener, pero no tomado como una maldición, sino como un descuido de nuestra parte y de los nuestros que facilitan la acción del maligno en sus propias vidas.

Por ello, como ya conocían a Jesús, ante su presencia se defienden con una lucha ya perdida, por ello el escándalo, por ello no permitas que tus ánimos decaigan, porque mientras más te ataquen, es porque tu obra estará llegando más lejos y es signo claro de que es más grande y de que en realidad tu obra es de Dios.

“Ayer, mañana u hoy”

Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.

Pero el Señor le contestó: —Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

__________________________

Es una pena que dentro del esquema de pensamiento lógico que nos es inculcado, seamos catalogados en base a ideas y pensamientos, en base a miedos y temores, convirtiéndonos en amigos u enemigos, según el mundo de las ideas compagine o no con lo aprendido desde que nacemos.

Creemos que somos lo que pensamos o piensan los demás y el mundo, perdiendo el contacto con nuestro verdadero Yo, y dominando nuestro Ego, alimentado precisamente por ese torbellino de ideas sembradas, viviendo del qué dirán y del cómo agradar a esas mentes prejuiciadas que son insaciables porque no son reales, son sólo esquemas mentales.

Aquí tu Yo sufre y se siente relegado, herido porque nunca lo tomas ni lo toman en cuenta como tal, no lo valoras y entonces anda en busca de esos satisfactores que por supuesto nunca lo sacian, porque el que se alimenta es el ego pero no el yo que eres en realidad.

Aquí es donde en ese mundo de pensamientos ajenos al Yo, nos anclamos en ideas y sucesos ya pasados tanto ideales como tormentosos que se proyectan de igual manera el futuro totalmente inexistente, por lo que perdemos el hoy, el ahora, la real y verdadera existencia de tu ser. 

Se nos olvida vivir y aprovechar lo que tenemos hoy, por ello sentimos que se nos pasa la vida como volando.

En el caso del evangelio es muy claro cuando ante la presencia de Jesús en la casa de sus amistades en Betania, Marta se la vive quejándose de todo y remarcando en los demás por ese activismo mental que trae ya cansado y dolido, por ello el mismo Jesús le remarca que María se ha llevado la mejor parte, y no es que hable egoístamente al ser atendido y escuchado, sino porque María vivió a plenitud el momento presente.

De Igual manera Jesús desea que vivamos en el aquí y el ahora, aprovechando lo que Dios nos da providencialmente día a día, porque de cualquier otra manera, ni cuenta nos vamos a dar de lo otorgado pero si lo vamos a reclamar cuando ya es tarde. Valora.

Ponte las pilas, ponte a vivir hoy, que mucha falta te hace.

“Rodeado de personas y sin ayuda”

“Rodeado de personas y sin ayuda”

Juan: 5, 1-3. 5-16

Era un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.

Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.

Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: ‘Toma tu camilla y anda’ “. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?” Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. 

Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor”. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado.

___________________________

No es nada raro encontrarnos en medio de una sociedad sobre saturada de personas, donde se realizan múltiples actividades, pero de igual manera donde surgen varias necesidades, algunas de ellas totalmente marginadas en el centro de nuestras comunidades y a la vista de todos.

Tenemos el caso del paralítico que estaba olvidado nomás por 38 años, quien parece invisible porque nadie ve su necesidad y aunque la vean no se le acerca nadie a ayudar. Nada nuevo en nuestra actualidad, y creo que aún más radical la situación, ya que vivimos absortos en nuestras muy peculiares actividades, que aunque no produzcan nada, quedamos prendados de ellas.

Hoy ya nadie mira alrededor, ni siquiera para ver quien está a su lado, cada vez más dedicados a los dispositivos móviles de datos, donde se recrudece el problema. Malo porque hoy no necesitas de nadie en teoría, pero cuando lo requieras, vivirás la misma suerte, sabiendo que no vale el intento porque formas parte de la distracción.

Es justo mirar el entorno y disponernos a servir ahí donde se necesita, por ahí nace la caridad, y cuando se practica, nunca nos falta su auxilio, hay que volver a los valores del civismo que tan sólo por acción social damos la mano, cuanto mayor no lo deberíamos hacer los que nos hacemos llamar Católicos e hijos de Dios.

“La Visitación”

“La Visitación”

Lucas 1, 39-45 

Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Jada; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: —«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

_________________________

No dejamos de remarcar cómo la gracia de Dios transforma a la persona, uno de los efectos de la misma, además de la alegría y el gozo de lo divino, implica el compromiso y el servicio.

Dentro de una espiritualidad es imposible que tan sólo se de la experiencia de Dios en lo personal y secreto, quedando sin acción más que la propia sentimental. Entonces podría ser un auto engaño de meditación emocional.

María demuestra esa prontitud al servicio no por conveniencia, sino por moción espiritual que requiere afianzarse con los hechos en medio de una auto donación dada con amor y caridad. 

Hay que tener en cuenta que de igual manera implica la voluntad de hacer esa gracia de Dios eficaz, ya que no es tan sólo una acción divina en nosotros, sino una respuesta a su amor.

La escena de la Visitación de María Santísima a su Prima Isabel, no deja de ser un ejemplo claro de la expansión y del compartir de las bendiciones de Dios que se esparcen radialmente, porque su salvación no es estática, sino dinámica y eficaz.

“Sin ser como los demás”

“Sin ser como los demás”

Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

 ______________________

Cuantas veces a lo máximo que aspiramos es a ser como aquellos, los que tenemos al alcance en nuestro entorno, porque es lo manejable y visible que experimentamos; puede ser alguien de la misma familia, o ajeno a ella, pero eso de clonarnos en alguien con distintos dones, no es muy buena idea.

Suele salir la motivación por medio de la envidia o la avaricia, cosa que en su momento da resultado, pero lo que deja a costa, suele auto destruirte con el paso del tiempo como consecuencia lógica y necesaria, que no se puede evitar ya que nosotros mismos lo hemos sembrado y ha crecido hasta afectarnos.

Por el contrario si nos atacan, de igual manera pretendemos pagar con la misma moneda, hasta eso, nos falta iniciativa.

Dios nos invita a crecer con los dones propios, tan originales como tú mismo, y no ser como el común de los mortales, no hay necesidad de estar sufriendo por que el resto no hace las cosas bien, ellos son responsables de sus propios actos, así que mejor y por salud, hay que dedicarnos a superar los propios.

La medida de la perfección en nuestras vidas es llegar a ser como nuestro Padre Celestial, así que la meta ya la conocemos, tan sólo falta dejar de preocuparnos por el mundo, ya haremos oración por ellos, para crecer y dar ese testimonio que nadie se anima por salirnos de la horma del mundo.

“Les dio el nombre de Apóstoles”

“Les dio el nombre de Apóstoles”

Lucas: 6, 12-19

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar del monte con sus discípulos y sus apóstoles, se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

___________________________

El término apóstol proviene del griego Απόστολος, que significa enviado. Un apóstol es un propagador o un predicador de la doctrina bíblica, de la fe cristiana y del Poder y del Amor de Dios, es un evangelizador que tiene la misión de predicar de Jesucristo y de Su obra Redentora, Su vida, Su muerte y Su resurrección.

A cada uno de los doce principales discípulos escogidos por Jesucristo para predicar y propagar el Evangelio (en griego, buena noticia) por todo el mundo se les llama Apóstoles (con mayúscula). 

Según los evangelios, que son libros escritos por algunos discípulos de Jesús sobre Su vida, estos fueron los Apóstoles designados por Jesucristo: Simón Pedro, Santiago el Mayor, Andrés, Juan, Felipe de Betsaida, Bartolomé, Tomás, Mateo, Santiago el Menor, Judas Tadeo, Simón y Judas Iscariote, este último fue sustituido por Matías después del suicidio de Judas y la Ascensión de Jesús.

son cinco las características necesarias para ser llamado «apóstol»:

• Haber conocido personalmente a Jesús.

• Haber sido escogidos y enviados por Jesús.

• Haber sido testigos de Jesucristo resucitado.

• Dar la vida por Dios y por el evangelio.

• Seguir a Jesucristo.

Pablo de Tarso y Bernabé también fueron Apóstoles aunque no fueron directamente llamados por Jesucristo cuando Él estaba en la Tierra, sino posteriormente. Todos ellos tenían la misión de expandir el Reino de Dios, y además de predicar el Evangelio, realizaban diferentes prodigios, señales y milagros, como sanar a los enfermos, resucitar, echar fuera demonios, etc.

Hay que diferenciar al Apóstol del Discípulo, aunque todos en su momento son discípulos, al Apóstol se le ha dado la misión específica de ser enviado a predicar la Buena Nueva, mientras que el discípulo es aquel que desea reproducir en sí mismo la vida de Cristo, seguirlo y amarlo, dando el testimonio de amor de su Maestro, para en su momento hacer la tarea del apostolado y transmitir aquello que se ha recibido.

“Administrar tesoros nuevos”

“Administrar tesoros nuevos”

Mateo: 25, 14-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.

El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.

Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores.
Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’.

Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: ‘Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo: ‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.

El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco, para que a mi regreso lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’ “.

___________________________

No es novedad que aprendamos a través del tiempo a ir conociendo en mayor intensidad el valor de las cosas, las relaciones y las personas, es parte del proceso cognitivo que se va ampliando y despertando.

Pero no basta tan sólo el conocimiento experimental, aquel que entra por medio de los sentidos y es comprobable a ciencia cierta, es necesaria la misma sabiduría que Dios nos comparte a través de su Santo Espíritu que expande y asimila cada situación para aprovecharla al máximo, así como tomar las mejores y provechosas desiciones.

Cuando nos quedamos tan sólo con el puro conocimiento aprendido, al pasar del tiempo solemos quedar obsoletos y caducos, ya que la vida es tan dinámica que todo cambia muy rápido en donde debemos actualizar y renovar tanto las relaciones como los conocimientos.

Es muy importante saber valorar y administrar los nuevos tesoros, creemos que lo que aprendimos en nuestra época de oro de desarrollo, es lo más importante y que lo nuevo no sirve, pero cuando solicitamos la sabiduría en oración y le permitimos su acción en nuestro pensar así como en la decisiones, entonces sabremos reconciliar el tesoro del pasado, reinventándolo con el tesoro nuevo que trae la cultura emergente.

Lo negativo tanto del pasado como del presente, siempre hay que evitarlo y rechazarlo, pero lo bueno hay que renovarlo y hacerlo actual tanto ayer, como hoy y siempre sin quedar petrificados en pasados ya inertes y caducos, hay que renovarnos.

“Sin espectáculo”

“Sin espectáculo”

Mateo 12, 14-21

En aquel tiempo, los fariseos, al salir, planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron. El los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: «Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones».

————————————————

Dentro de la compleja psicología humana encontramos dos vertientes antagónicas entre si sobre la importancia que se la da a la persona o a cada uno en lo particular, y estas van desde llamar la atención con fanfarrias y alfombra roja, hasta los que no quiene. Ni que el aire se entere de que por ahí estamos presentes.

Claro, esto depende la autoestima que tengamos cada uno sobre nosotros mismos, pero los extremos siempre son repugnantes puesto que exageran cada situación rayando en lo ridículo, aunque lo más común es nativa mente querer ser tomado en cuenta, merecedores de la atención necesaria y digna del buen trato humano. 

Sin embargo, en su momento Jesús, consciente de su dignidad, busca la normal atención para acercarnos e integrarnos en el reino de los cielos, como el plan de su Padre lo tiene asignado, más el resto de su misión, como el mismo Profeta Isaías lo dice, será sumamente discreto, silente, sin mayor aspaviento que el que hagan escandalosamente los que lo tienen en sus manos durante su Pasión dolorosa.

A veces esperamos esa presencia de Dios aparatosa y a veces escandalosa que llama la atención, pero eso lo deseamos para ensalzar nuestras vidas, puro chantaje, la,obra de Dios no te hace publicidad ni de santidad, ni de milagriento, mucho menos de buena gente, eso ya es un egoísmo empapado de vanidad hasta las cachas, y más los y las que le añaden el toque mágico de sentirse víctimas y mártires.

Quienes más hablan y dan testimonio de la presencia de Dios y su obra, son precisamente los que el silencio habla por ellos, mas fuerte y agudamente que toda la campaña de la coca cola, porque el, amor con que hacen sus obras ordinarias habla mas que las palabras.

“La “dicha” del mundo”

“La “dicha” del mundo”

Mateo: 5, 1-12

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, y les dijo: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes”.

_____________________________

Parece que vivimos en mundos antagónicos en cuanto a conceptualizar la vida se trata cuando se habla de religión y mundo, no es que sean dos cosas distintas, viene a ser lo mismo, pero en la concepción original, al momento de aplicarla, malamente se le cambia el sentido.

Es entonces cuando hay que volver a los orígenes y dar el sentido natural a la propia vida y toda su conceptualización, porque no fuimos hechos para que nos dominara lo material, sino que a eso mismo físico, Dios lo dotó de un espíritu perfeccionable que domina sobre todo, pero que se le ha relegado a las funciones básicas como la inteligencia y la libertad. 

Entonces aquellos dones que llevan a la plenitud la propia existencia, sublimándola a su mayor expresión en base a esos regalos espirituales, en nuestro ser y en nuestro actuar, complementan a la misma creación material.

Pero se han invertido los valores, limitando la felicidad y la dicha a lo físico, a lo material, al poseer bienes, al tener imagen y fama, al aparentar algo por fuera, pero no en nuestro interior. Te quieren convencer de que la máxima felicidad es comprada, porque quieren lucrar contigo, además de que es caduca.

Sin embargo quien alcanza a vislumbrar esa felicidad mayor, una vez adquirida y trabajada, reboza en una dicha que no se acaba ni la puede el mundo erradicar o limitar, porque viene de Dios, permanece e ilumina toda nuestra existencia, además de que jamás caduca.

Tu decides si pretendes adquirir tan sólo la dicha de este mundo, que cualquier otro te la puede vender y quitar, ó indagar y cultivar aquella, que plenifica cualquier bien material y que además permanece hasta la eternidad, esa que Dios otorga cuando se desea recibir y dar frutos.